domingo, 1 de marzo de 2015

D. José Antonio Berruezo y Berruezo (1811-1886)


Don José Antonio Berruezo y Berruezo nació en Vera (Almería) el 10 de febrero de 1811. Era hijo del hacendado y labrador mediero Don Francisco Berruezo Gallardo y su esposa, Doña Isabel Berruezo Mellado. Descendiente de la histórica familia Berruezo, su vida estaba destinada a grandes acontecimientos.

Excelentísimo Señor Brigadier de Ejército
D. José Antonio Berruezo y Berruezo

Retrato presente en el Hospital General Universitario
de Valencia. Obra de A. Almenar. Hacia 1870.
Antes de entrar a relatar una pincelada de su intensa vida, se puede decir, para hacernos una idea de la magnitud del personaje, que a lo largo de su dilatada carrera llegó a ser Brigadier de Ejército, Diputado a Cortes, Director de la Escuela de Tiro del Colegio de Infantería y del Pardo, Comandante general y Gobernador militar de Castellón, Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Gran Cruz Roja al Mérito Militar, Cruz de San Fernando de 1ª clase, etc. Héroe de las Guerras Carlistas y de África. Director del Hospital de Valencia, donde se atendían a los desfavorecidos, Presidente de la Liga de Propietarios de la dicha ciudad, Comisario regio de Agricultura de la provincia, subjefe de la Guardia Municipal de Valencia, etc.

Inmersa España en la Primera Guerra Carlista (1833-1840), una guerra civil entre absolutistas (llamados carlistas al ser partidarios de Carlos, hermano del fallecido Rey Fernando VII) y liberales (llamados isabelinos al ser partidarios del régimen liberal que encarnaban en Isabel, la hija de Fernando VII), no dudó en defender con su vida la libertad y el progreso de su país prestando servicio en las Armas liberales de Isabel II. Para ello, el 1 de mayo de 1836 ingresó como Subteniente de Milicias por gracia especial en Ciudad Real. A lo largo de la fratricida guerra participó en innumerables acciones en las que destacó por su valor y arrojo, tales como Valderrobres, Cantavieja, Mirambel, Beceite, Chulilla, Mora de Rubielos,  Arcos de la Cantera, Cati, Villar de Canes, Alcora, Teruel, Vieras, Tales, Castro del Valle, Alpuente, Bejís, Cañete, Beteta… En 1840, fecha del final de la contienda, ya ostentaba el grado de Capitán por méritos de guerra.

En 1846 dio comienzo la Segunda Guerra Carlista y como militar participó en el sofoco del alzamiento carlista de Zaragoza.

El año 1848 ha sido denominado por la historiografía como el Año de las Revoluciones. Una oleada de revoluciones de carácter liberal y popular que recorrió toda Europa en contra del Antiguo Régimen que todavía perduraba en la mayoría de los países, las monarquías absolutistas. Un sistema desfasado que debió adaptarse a las nuevas exigencias liberales que clamaba el siglo XIX.

En España y más concretamente en Madrid, el 26 de marzo de 1848, al compás de las tendencias revolucionarias europeas estalló una insurrección en la capital de España promovida por los liberales más exaltados y los primeros movimientos obreros con la intención de desestabilizar el gobierno moderado del General Narvaéz. Encontrándose Don José Antonio en Madrid en esa fecha, su actuación en el sofoco de este alzamiento le valió la graduación de Teniente Coronel por los méritos contraídos.
Libro "Proyecto de Reglamento para una
Escuela de Tiro". Escrito por el entonces
Coronel graduado Berruezo en 1851.

Col. José Berruezo García

Tras haber servido a las órdenes del Capitán General de Valencia, por Real Orden de 26 de junio de 1854, fue nombrado Director de la Escuela de Tiro del Colegio de Infantería. También en este año viajó a Francia para estudiar y examinar la carabina rayada de bala tronco-cónica. La eficacia de esta nueva arma, cuya inclusión en el Ejército Español fue promovida por él, se demostró en la Guerra de África (1859-1860).

En el año de 1855 regresó a España y se hizo cargo de la Escuela de Tiro del Real Sitio del Pardo hasta 1859.

El 14 de julio de 1856, un recién investido presidente del Consejo de Ministros, el General D. Leopoldo O’Donnell declaró el estado de guerra en España para combatir la alarmante y radicalizada inestabilidad social que recorría el país; también para contener las posibles insurrecciones de progresistas y demócratas, ya que se esperaban protestas puesto que el gobierno progresista del General D. Baldomero Espartero acababa de caer y ser sustituido por el de O’Donnell. La situación se complicó cuando 83 diputados de ideología progresista y demócrata se encerraron en el Congreso de los Diputados para votar la censura al nuevo gobierno instaurado. Su falta de quórum, ya que la totalidad de arco parlamentario era de 350 diputados, su radicalidad y negativa a abandonar el Congreso, que estaba siendo defendido por la Milicia Nacional afín a los insurrectos provocó que el gobierno de O’Donnell tuviera que tomar por la fuerza el Congreso. Trasladada la rebelión a las calles de Madrid, finalmente fue reprimida el 16 de julio. Don José Antonio Berruezo se halló en los sucesos comentados anteriormente, por los cuales fue recompensado con el empleo de Coronel.

En agosto de 1859, un grupo de rifeños atacaron a los españoles que custodiaban las reparaciones de varios fortines en Ceuta. El presidente D. Leopoldo O’Donnell exigió al Sultán de Marruecos un castigo ejemplar a los agresores, pero no ocurrió. Ante eso, el gobierno de España declaró la Guerra a Marruecos y como dijo O’Donnell en las Cortes: "El Dios de los ejércitos bendecirá nuestras armas y el valor de nuestros soldados y de nuestra armada, hará ver a los marroquíes que no se insulta impunemente a la nación española, que iremos a sus hogares a buscar la satisfacción más cumplida." De manera similar la Reina Isabel II manifestó: "Que se tasen y vendan todas mis joyas, si es necesario al logro de tan santa empresa, que se disponga sin reparo de mi patrimonio particular para el bien y la gloria de mis hijos, disminuiré mi fausto; una humilde cinta brillará en mi cuello mejor que hilos de brillantes, si estos pueden servir para defender y levantar la fama de nuestra España."

Prim en la Batalla de Tetuán (1860)
En la Guerra de África (1859-1860) tomó parte Don José Antonio Berruezo y Berruezo como Jefe de la 2ª Brigada de la División del Primer Cuerpo, sirviendo a las órdenes del Teniente General D. Rafael Echagüe. En este conflicto bélico, donde se colmó de fama y gloria, obtuvo al principio de la contienda el fajín de general al ser ascendido a Brigadier, además de ser condecorado con la Cruz de San Fernando de 1ª clase por su valerosa actuación, donde fue uno de los primeros oficiales que entró en combate en esta Guerra. Participó decisivamente en acciones y batallas tan sonadas en la Historia militar de España como Serrallo, reducto de Isabel II, boquete de Anghera, valle de los Castillejos, reducto Rey Francisco de Asís, Tetuán, Wad-Ras…

Crónica de la Guerra de África. 1859.


Periódico La Correspondencia de España (Madrid, 23/3/1860)

Terminada la guerra africana y vuelto a España fue elegido Diputado a Cortes por el distrito de Nules (Castellón) de 1860 a 1863, militando en el partido de su buen amigo Don Leopoldo O’Donnell, en la Unión Liberal. Desde entonces vinculó su vida al levante peninsular, particularmente a Castellón y Valencia, donde fue un rico propietario con amplias fincas dedicadas al cultivo de árboles frutales como el naranjo. Llegó a ser uno de los personajes más influyentes a nivel político y económico de Valencia.

El Brigadier Berruezo fue nombrado Comandante General de Castellón de la Plana en 1864 y Gobernador militar de Castellón de 1865 a 1866 pasando después a las órdenes del Capitán General de Valencia y a cuartel en la misma ciudad.

Llegados los turbulentos años del Sexenio Revolucionario (1868-1874), en octubre de 1869 combatió y sofocó con 100 infantes y 40 caballos un alzamiento republicano en Valencia, su actuación le valió que le concedieran la Gran Cruz Roja del Mérito Militar.

En 1871 formó parte como vocal del jurado que juzgó en Consejo de Guerra al Duque de Montpensieur, cuñado de Isabel II, por no jurar fidelidad al nuevo Rey de España, Amadeo I de Saboya. Destaca que fuese apercibido por el gobierno de Su Majestad por su lenidad absoluta al haber manifestado no encontrar culpable al Duque y solicitar su absolución completa. Además se conoce que ya en 1872 era afín al pensamiento ideológico de Cánovas del Castillo y tuvo un papel preponderante en las reuniones y comisiones del partido liberal-conservador en Valencia. Todo esto denotaba su carácter de monárquico a favor de la dinastía legítima, como se notó facilitando en Sagunto (Valencia), el 29 de diciembre de 1874, el pronunciamiento del General Martínez-Campos a favor de Alfonso XII, dando así comienzo la Restauración Borbónica y poniendo fin a la peligrosa aventura que supuso el Sexenio Revolucionario para España.

El 12 de mayo de 1879 pasó a la sección de reserva del Estado Mayor General del Ejército.

También fue designado Director del Hospital de Valencia, donde se atendían a los desfavorecidos, y llegó a ser Presidente de la Liga de Propietarios y Comisario regio de Agricultura de la provincia, cargos de muchísima influencia en Valencia.

Personalidad de renombre en el levante peninsular también gozó de popularidad en las Islas Baleares, donde entabló buena amistad con el Archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena.

Periódico La Iberia (Madrid, 11/9/1875)

La muerte del Brigadier Berruezo, a los 75 años, acaecida en su casa-palacio de la Plaza de Tetuán nº 9 de Valencia, el 16 de octubre de 1886, fue muy sentida en España y particularmente en Valencia y Mallorca.

Esquela publicada en El Mercantil Valenciano (17/10/1886)

Como era de esperar, la prensa de la época, tanto la local como la nacional se hizo eco de su fallecimiento. A continuación se exponen algunas notas a su muerte:

Nota del periódico La Época (Madrid, 18/10/1886)

Nota del periódico El Balear (19/10/1886)

Nota del periódico La Iberia (Madrid, 18/10/1886)

Quizás en un futuro el Ayuntamiento de Vera tenga a bien concederle el título de Hijo Predilecto, a título póstumo, y que una calle lleve el nombre de este formidable y valiente veratense que defendió con su vida los más altos valores de la época que le tocó vivir. A la vista de lo comentado, tiene sobrados méritos para ello y sería un bonito detalle el que le brindaría su ciudad natal a este gran hombre y patriota, que ya fue considerado Hijo ilustre de Vera por el célebre autor Don Eusebio Garres y Segura (1868-1937) en su obra de 1908: Historia de la M.N. y M.L. Ciudad de Vera. También fue nombrado por D. Benito Pérez Galdós en sus célebres Episodios Nacionales.

Nota: Un artículo similar a este, elaborado también por mi, fue publicado el 17 de junio de 2014 en el blog de cultura del Ayuntamiento de Vera. Mi agradecimiento a la Concejalía de Cultura de ese Ayuntamiento y de modo especial al Director del Archivo Municipal de Vera, Don Manuel Caparrós Perales, por el buen acogimiento y haber hecho posible la publicación de dicho artículo. La sensibilidad que demuestra Vera y su funcionariado municipal por la cultura y su Historia debería ser imitada por otros pueblos limítrofes.

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