domingo, 16 de diciembre de 2018

El «pasado eterno» que nos brinda el Cronista de Cuevas



Vista parcial de la portada del libro "Relatos Fotográficos de Almería en el siglo XIX. Luces en la historia"

Hablar de don Enrique Fernández Bolea es sinónimo de cultura, de historia, de pasión por conocer el pasado del levante almeriense y, más concretamente, por el de su Cuevas del Almanzora natal. Son numerosos los artículos y libros con los que a lo largo de los años este filólogo románico y prolífico escritor ha dado a conocer al público general la historia cuevana y de su entorno. Sin lugar a dudas, la publicación de cualquiera de sus obras se convierte de manera inmediata en referencia para todos los apasionados del pasado de Almería, y una vez más el Cronista Oficial de Cuevas se ha vuelto a superar, sentando cátedra en esta ocasión con la publicación de “Relatos Fotográficos de Almería en el siglo XIX. Luces en la historia”, editado por Arráez Editores y patrocinado por el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora. La obra, pionera en su género, fue presentada en dicha ciudad el pasado 16 de noviembre, así como en Almería capital el 14 de este mes, y ha sido muy bien acogida por todos los interesados en la cultura almeriense, recibiendo el autor felicitaciones unánimes. Es un libro que desde ya se ha constituido en un pilar esencial para conocer la historia fotográfica decimonónica de Almería. A través de sus 344 páginas, muy cuidadas en su edición, se repasa la fotografía en la provincia desde sus inicios en la segunda mitad del siglo XIX, con incidencia en el retrato y en una selección de acontecimientos y hechos sociales significativos, lo que ameniza su lectura. Todo ello con las oportunas contextualizaciones históricas y descripciones.

Disfrutando ya de la lectura de su magna obra, cariñosamente dedicada por mi estimado amigo y con el que colaboramos durante la elaboración de la misma con la cesión de un retrato fotográfico de don Francisco Berruezo López – uno de los primeros realizados en Almería. Ver: Los Berruezo, entre los primeros fotografiados de Almeria –, sólo queda unirse a las felicitaciones públicas por la joya que nos ha entregado fruto de una profunda investigación.

Cartel oficial de la exposición "La Mirada Sorprendida"
Asimismo, anunciamos la exposición La Mirada Sorprendida. Algo más de cien años de fotografía en Cuevas del Almanzora [1865-1973], que abrirá sus puertas el próximo sábado, 22 de diciembre, en la Sala de Exposiciones de La Tercia [Castillo del Marqués de los Vélez de Cuevas del Almanzora]. Con el fin de divulgar todos aquellos aspectos relacionados con su desarrollo a lo largo de los tres meses en los que permanecerá abierta al público, así como los contenidos de la misma, emplearemos de manera constante este soporte. El visitante que se adentre en el espacio expositivo recorrerá la evolución de la fotografía en nuestra localidad y su comarca desde mediados del siglo XIX, muy poco después de su descubrimiento, hasta los últimos fotógrafos del siglo XX que trabajaron con el blanco y negro. Un relato conciso y ameno, plasmado sobre paneles ilustrados con esmero, nos hará avanzar por ese universo, a la vez complejo y apasionante, de la fotografía. Algunas ampliaciones fotográficas que irán salpicando nuestro recorrido servirán para aproximarnos a esas primeras imágenes documentales, tan escasas en aquellos tiempos de pioneros. La proyección de un audiovisual, realizado a propósito para esta muestra, contribuirá a la comprensión de esa evolución técnica, formal y temática de nuestra fotografía a lo largo de más de una centuria. A estos materiales interpretativos y a las reproducciones ampliadas se añadirá una importante colección de piezas originales relacionadas con el desarrollo del invento de Daguerre y Nièpce: daguerrotipos, ambrotipos, ferrotipos, cámaras fotográficas de diferentes épocas y tipologías, visores de estereoscópicas, retratos en distintos formatos, panorámicas originales encartonadas, tarjetas postales ilustradas, álbumes para fotografías y postales pertenecientes a varios períodos, libros y revistas ilustrados con imágenes cuevanas y otros objetos relacionados. La última sección de la muestra está dedicada al protagonismo que se le ha concedido a nuestro castillo a través de la fotografía, ya que, como es lógico, por su atractivo monumental e interés histórico, ha sido uno de los motivos más requeridos tanto por fotógrafos locales como foráneos. La exposición se clausurará el 22 de marzo de 2019.” [Más información: La Mirada Sorprendida]



sábado, 15 de diciembre de 2018

Se cumplen 175 años del establecimiento de la Casa Comercial de D. Manuel Berruezo Ayora en Garrucha


Vista de Garrucha pocos años después de su independencia en 1861. Fotógrafo: José Rodrigo. Hacia 1875
(Extraída del fondo de imágenes de Almería de la Biblioteca Digital de la Diputación de Almería)

No queremos dejar terminar 2018 sin recordar que este año se cumple el 175 aniversario del establecimiento de la Casa Comercial de D. Manuel Berruezo Ayora en Garrucha, la más antigua del municipio –junto con la Orozco– y una de las más importantes de levante almeriense en el siglo XIX.

En 1843, el mismo año que Isabel II juraba ante las Cortes la Constitución de 1837 al declararse su mayoría de edad, don Manuel Berruezo se instalaba en Garrucha, una por entonces pedanía de Vera de poco más de 1200 habitantes que, como puerto natural de la comarca, empezaba a vivir una bulliciosa actividad económica a raíz de la naciente industria minera. Era joven, apenas tenía 27 años, cuando este todavía bisoño empresario nacido en Turre comenzó a abrirse paso en el mundo de los negocios comerciando en un primer momento con géneros traídos de las Islas Baleares. Tal era su valía que en poco tiempo levantó un imperio económico al calor de la frenética actividad minera y comercial que vivía el levante de Almería en aquella época dorada de su historia.

Empresario polifacético y dinámico no se ciñó a única actividad mercantil, dedicándose a diversos sectores (comercio al por mayor de géneros coloniales y del país, compra-venta de propiedades, industria minera, aceitera, panificadora, vinícola, etcétera) y destacándose rápidamente como uno de los principales capitalistas de aquella primigenia Garrucha. Asimismo, como era propio entre los hombres de su condición, su cada vez mayor peso económico en la región lo llevaría a adentrarse en la política local, siendo designado regidor del Ayuntamiento de Vera en 1849, así como candidato a Diputado a Cortes en las Elecciones Generales de 1858.

Sin lugar a dudas, el cenit de su influencia política y económica en la sociedad garruchera de su tiempo vendría a partir de 1854 cuando acaudilló el deseo de la mayoría de las principales familias de la entonces pedanía veratense para segregarla de su matriz. No fue un camino fácil, pero lo consiguieron y aquel histórico 1 de enero de 1861 la historia y el destino premiaron tanto esfuerzo del empresario turrero, tanta entrega por la conquista de la independencia, con el bastón de Alcalde del neonato Ayuntamiento de Garrucha. Durante su mandato, considerado uno de los mejores que ha tenido la villa, abonó la tierra para que el naciente municipio levantino echara profundas raíces y se asentara sobre una irrevocable constitución, acordando y gestionando con su excelente equipo de Gobierno el establecimiento de todas las infraestructuras propias de un municipio soberano.

A la luz de la historia, la instalación de su Casa Comercial en 1843 fue más allá del ámbito personal y profesional de don Manuel Berruezo Ayora, pues sentó las bases de una profunda vinculación de la familia con Garrucha. Una estrecha relación entre la Casa Berruezo y la localidad levantina que con mayor o menor intensidad ha llegado hasta nuestros días, y que ha dado a la villa seis Alcaldes con este apellido – la familia con más regidores de la historia de Garrucha –, aparte de otras vinculaciones públicas como concejales, jueces municipales y de paz, secretarios municipales, vicecónsules, empresarios, etcétera.

Sello la Casa de Comercio de D. Manuel Berruezo Ayora


martes, 20 de noviembre de 2018

Los Berruezo y la Industria del Mármol en Garrucha



Esta foto, realizada hacia 1885 de una cantera de mármol, pertenecía a la colección de
D. José Miguel Fuentes Figuera de Vargas,  nieto del Ingeniero de Minas D. Juan Figuera de Vargas Coche 
y bisnieto de D. Francisco Berruezo López.  ¿Será la cantera de mármol que poseía su bisabuelo en Macael?
En la misma se observa, sentado, al ingeniero D. Manuel Figuera de Vargas, junto a su ayudante y marmolistas.
(Extraída del libro Memoria Histórica, Fotográfica y Documental de Garrucha (1861-1936). Vol. II. Autor: Juan Grima Cervantes)

Un aspecto escasamente estudiado de la rica actividad comercial e industrial de Garrucha en el siglo XIX fue la exportación de mármol que se hacía por su rada. Quizás eclipsado por las poderosas industrias del plomo y del hierro que afamaron a la comarca en la época, el comercio del mármol ha pasado en cierta manera desapercibido pese a existir importantes evidencias del mismo desde antiguo. Ya en la visita que realizó en 1571 el Ingeniero militar don Antonio de Berrío, en su misión de inspección de la Costa del Reino de Granada para la mejora de su defensa, referencia a Garrucha como lugar de encuentro de los marmolistas de la región para su venta:

«Estancia de Garrucha de Vera,
Es mui neçesario hazelle torre, porque, de mas de ser descubierta de Vera para su aviso, es lugar donde los enemigos acuden muchas vezes, repeto de la mucha gente de pescadores y marmoleros que alli acuden, porque es aquí donde tienen gran cantidad de mármol para de aquí llevallo a muchas partes.»

De la repercusión económica que tuvo la industria del mármol para Garrucha a finales del siglo XIX dan idea dos informes del Cuerpo Consular del municipio. El Vicecónsul inglés D. Jorge Clifton Pecket afirmaba en 1899: “Además de las canteras de mármol de Macael, a las que frecuentemente me he referido en informes anteriores, una fuente importante de este mineral se explota mucho más cerca de la costa (El Chive, Lubrín), y grandes bloques de mármol blanco-veteado y uniforme se han traído aquí, donde talleres completos se han establecido para aserrarlos y cortarlos por medio de energía de vapor. Aquí se corta y manufacturan baños, escaleras, pilas, chimeneas, fuentes, etc, con tallado y pulido, y competirán favorablemente en calidad y precio con los talleres hasta ahora exclusivos de Macael”. Por otra parte, unos años más tarde, en 1910, su colega diplomático, el Vicecónsul austrohúngaro D. Fernando Moldenhauer comentó: “Pocas tierras habrá, tan ricas en mármol blanco, a veces con veta negruzca, como este Distrito Consular. Saliendo de Garrucha en dirección a Poniente, encontramos ya mármoles en la Ballabona, y más a la izquierda, hacia Lubrín, en el mismo río de Antas atraviesa un potente filón del mismo mármol. Pero más aprovechable se presenta entre Lubrín y El Chive; allí se cortan piezas de gran tamaño. Pero estos ya considerables criaderos de mármol nada son al lado de las montañas de este material cerca de Albanchez y Cobdar, donde existen fábricas para cortar y moldear el mármol, una inglesa y otra de una Sociedad de Madrid; y pasando adelante se viene a las desde inmemorial tiempo conocidas minas de mármol de Macael, no lejos de Fines, donde aprovechan las aguas del Almanzora para mover las sierras que cortan los bloques de mármol en tablas de todo tamaño. En Garrucha trabaja ahora a vapor una sierra para cortar tablas de bloques de mármol. Antiguamente todos estos mármoles se transportaban a Garrucha para su embarque para Barcelona, Sevilla, Málaga, etc. Hoy van al puerto de Águilas, desde donde se exportan al extranjero.”

La Casa Berruezo, entre su variada actividad empresarial, también se dedicó a la industria del mármol en Garrucha. Se conoce que, al menos, desde 1855 don Manuel Berruezo Ayora comerciaba con ello exportando losas de distinta clase y medidas con destino Barcelona. Asimismo, D. Cleofás Berruezo Castaño poseía una fábrica para aserrar mármoles en el municipio a principios del siglo XX, seguramente la mencionada por el vicecónsul Moldenhauer. También se tienen datos que indican que el rico comerciante don Francisco Berruezo López estaba involucrado en la industria marmolera, pues adquirió en 1882 los derechos de explotación de una cantera en Macael y se sabe que buques de su flota mercante transportaban mármol para su venta en Málaga.

Dato de ejemplo del Laud Diosa Ceres, de 37 toneladas,
propiedad 
de D. Francisco Berruezo López, con destino Málaga,
cargado 
con mármol, tras tocar puerto en Almería capital.
(La Crónica Meridional, Almería, 7/6/1891)

Para hacernos unas idea aproximada de lo que suponía el comercio de esta roca metamórfica tan usada para embellecer las construcciones, daremos algunas cifras estimativas tanto de su precio como las de otras mercancías demandadas y exportadas por Garrucha en 1870. El mármol se pagaba muy bien, a 12 pesetas el quintal, lo que justificaba que incluso fuera rentable traerlo del lejano Macael, a más de 50 km de Garrucha. Era más caro que el jaboncillo (10 pesetas/quintal), el plomo (4-6 pesetas/quintal) o el hierro (0,1 pesetas/quintal), lo que denota que era un producto muy apreciado en el mercado, como lo es hoy día. Obviamente, estos datos varían enormemente en función de la demanda y en los años, por lo que deben tomarse simplemente como orientativos.

No cabe duda de que el negocio del mármol fue importante para el municipio en su época, pues, como se ha visto, aparte de ser Garrucha el lugar preferente por donde se exportaba desde tiempos remotos, también contaba con fábricas para su manufactura.



martes, 30 de octubre de 2018

La familia Berruezo ofrenda una marcha y una cruz pectoral a la Reina de Garrucha en el 150 Aniversario Fundacional de la Hermandad


José Francisco Berruezo Martín y José Berruezo García, descendientes de
D. Francisco Berruezo López, cofundador y primer Hermano Mayor de la
Hermandad de la Virgen de los Dolores, oferentes de la marcha y la cruz
ante el trono de María Santísima de los Dolores de Garrucha
El pasado fin de semana concluyeron los actos que había organizado la Real, Ilustre y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores con ocasión de cumplirse el 150 Aniversario de su fundación.

La decana de las Hermandades de Garrucha puso el broche final a unas jornadas históricas con un concierto de marchas procesionales y la procesión extraordinaria de la Virgen de los Dolores, que se unía así a la celebrada con el Nazareno el pasado 13 de octubre.

El viernes, a las 9 de la noche, tuvo lugar, en la explanada existente en la puerta de la Casa Hermandad y ante la atenta mirada de la Buena Madre engalanada en su trono, un concierto protagonizado por las bandas musicales Ex Mari Orta de Garrucha y Santa Cecilia de Sorbas, interpretando cada una de ellas cinco marchas. Después de la actuación de la banda local, y justo antes de que hiciera lo propio la sorbeña, se realizó la presentación oficial de la marcha “Dolores de Garrucha” por José Francisco Berruezo Martín, quien junto a José Berruezo García la ofrendaron a María Santísima de los Dolores con motivo de celebrarse tan importante efeméride para la Cofradía y como descendientes de D. Francisco Berruezo López, cofundador y primer Hermano Mayor en 1868.   

José Francisco Berruezo en
un momento de la presentación
oficial de la marcha
El Hermano Mayor, D. José Rosa López, tomó en primer lugar la palabra, agradeció a todos los congregados su asistencia, entre los que se encontraba la Junta de Gobierno; autoridades municipales como D. José Antonio Gallardo, Primer Teniente de Alcalde, y D. Ángel Capel, Concejal de Cultura; el párroco D. Domingo Fernández; miembros de la familia Berruezo; cofrades; amigos; vecinos; etc, y nos hizo partícipes a todos del momento histórico que estábamos viviendo para una Hermandad que es casi tan antigua como el municipio. Dio las gracias a la Familia Berruezo por la donación de la marcha e indicó lo histórico de ello, ya que lo hacía una de las familias fundadoras y era la primera vez en sus 150 años que la Cofradía contaba con una marcha propia para la Virgen de los Dolores. Concluida su intervención, dio paso al oferente José Francisco Berruezo, Pregonero de la Semana Santa de este año, que, en nombre de la familia, habló sobre los motivos que les habían llevado a ofrendarla, así como a la elección del compositor, D. Narciso Pérez Espinosa (Director de la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga), y el porqué del nombre de la marcha. Sobre esto último manifestó que: “Decidimos ponerle uno sencillo que expresara todo lo que se quería transmitir: devoción por la Virgen e identificación del pueblo sobre el que extiende su manto protector. Por ello, se denomina «Dolores de Garrucha».” Acto seguido, la banda musical Santa Cecilia de Sorbas fue la encargada de tocarla por primera vez de manera pública, cuya interpretación puede verse en el siguiente vídeo:


La marcha fue muy bien acogida por el público, que rompió en encendidos aplausos tras escucharla, recibiendo los oferentes calurosas felicitaciones por parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad, Concejales del Ayuntamiento, amigos, etc.

Por otro lado, el sábado, a las siete y media de la tarde, dio comienzo la procesión extraordinaria de María Santísima de los Dolores, en la que se pudo escuchar nuevamente a la salida y en su encierro la marcha “Dolores de Garrucha” interpretada magistralmente por la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas. En el siguiente vídeo, expuesto en la página de Facebook de Capilla del Mar, puede verse un momento del encierro al compás de la marcha:


Momentos antes de dar comienzo la salida procesional, José Berruezo García hizo entrega al Hermano Mayor y a D. Jesús López, Tesorero de la Hermandad, de una segunda ofrenda que le han tributado a la Virgen consistente en una Cruz de pecho del siglo XIX de oro con perlitas, adornos florales y paloma con ojo de rubí, y que la Camarera le colocó en el pecherín. Asimismo, se le dio a la Cofradía un libro justificativo de las ofrendas realizadas para que quede constancia en el Archivo de la Hermandad.

Detalle del libro entregado a la Hermandad

Como curiosidad, cabe indicar que María Santísima de los Dolores lucía el pañuelo, rosario y broche "Dolores" que le donamos en 2017 con ocasión del centenario del fallecimiento de D. Francisco Berruezo, así como la cruz de pecho anteriormente descrita que le hemos regalado.

Detalle de la Virgen de los Dolores (foto tomada del Facebook Capilla del Mar)
con las ofrendas y de la cruz de pecho del siglo XIX donada

A nivel personal, nos es imposible describir las sensaciones vividas el pasado fin de semana en Garrucha. Vivimos historia pura, pensar que allá por el año 1868 nuestro antepasado fundaba la Hermandad y que 150 años después estábamos ahí sus descendientes para celebrar tan importante fecha es algo de una profunda carga emocional. No hay palabras que puedan expresar la inmensa satisfacción y orgullo que ha sido ofrendar a la Virgen de los Dolores esta marcha, su marcha, en el sesquicentenario fundacional, la primera que posee en su historia, así como esa cruz de pecho de la época de la constitución de la Hermandad. Muchas felicidades a la Cofradía por el aniversario cumplido. 

A continuación se muestran algunas fotografías de la procesión, cortesía de Dña. Isabel María Simón Castaño:

























martes, 23 de octubre de 2018

"Bédar Sostenible" galardonada con el premio Sociedad en la VI Edición de premios Los Mejores del Levante de 2018



Logo de la asociación Bédar Sostenible

Felicidades a nuestros amigos de la asociación Bédar Sostenible por haber sido galardonados con el premio Sociedad, en la VI Edición de los premios Los Mejores del Levante, que concede el periódico IDEAL. La gala tendrá lugar el próximo jueves, día 25 de octubre, a las 20:30 horas en el Centro Cultural “Alcalde Manuel Berruezo Ayora” de Garrucha. En particular, queremos darle nuestra más sincera enhorabuena a su Presidente, D. Juan Antonio Soler Jódar, con el que llevamos tiempo colaborando en la difusión de la historia minera de Bédar.

La asociación Bédar Sostenible lleva doce años trabajando sin descanso en recuperar y poner en valor, especialmente, el patrimonio minero del municipio con el objetivo de desarrollar planes de turismo sostenible, promoviendo proyectos tales como la divulgación en diversos medios de la rica historia local, el establecimiento de rutas de senderismo o la habilitación de minas para su visita. En el desempeño de su cometido colabora, entre otros, con el Ayuntamiento de Bédar y con la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad de Nancy (Francia), cuyos alumnos de geología realizan estancias en la localidad.

Como curiosidad, destacar que el acto de entrega de premios se llevará a cabo en el Centro Cultural “Alcalde Manuel Berruezo Ayora”, personaje señero de la historia de Garrucha al ser uno de los padres fundadores y primer Alcalde de este municipio en 1861, así como uno de los pioneros de la minería de Bédar a mediados del siglo XIX. Una caprichosa circunstancia que arropa aún más si cabe a este merecido galardón.



sábado, 13 de octubre de 2018

La familia Berruezo ofrendará una marcha procesional a la Virgen de los Dolores en el 150 Aniversario Fundacional de la Hermandad (1868-2018)


NOTA INFORMATIVA: DEBIDO A LAS DURAS INCLEMENCIAS METEOROLÓGICAS QUE SE PREVÉ TENGAN LUGAR ESTE FIN DE SEMANA EN GARRUCHA, LA JUNTA DE GOBIERNO DE LA HERMANDAD HA ACORDADO SUSPENDER LOS ACTOS PREVISTOS PARA ESTE VIERNES Y SÁBADO. ÉSTOS, TANTO LA PRESENTACIÓN DE LA MARCHA COMO LA PROCESIÓN EXTRAORDINARIA DE MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES, SE TRASLADAN AL PRÓXIMO VIERNES (21:00 horas) Y SÁBADO (19:00 horas), DÍAS 26 Y 27 DE OCTUBRE RESPECTIVAMENTE.


María Santísima de los Dolores
portando las ofrendas (rosario, pañuelo y broche) que realizó la
familia Berruezo en febrero de 2017 con ocasión del centenario
del fallecimiento de D. Francisco Berruezo López, cofundador

de la Hermandad del Nazareno y la Virgen de los Dolores
Dentro de los actos que ha programado en octubre la Real, Ilustre y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores de Garrucha en conmemoración del 150 aniversario de su fundación, tendrá lugar el viernes próximo, día 19, una Santa Misa en la Iglesia Parroquial de San Joaquín, a las 19:30 horas, para a continuación realizarse en la explanada del Templo un concierto de bandas en el que será presentada por José Francisco Berruezo Martín, Pregonero de la Semana Santa de este año, la Marcha procesional Dolores de Garrucha, que le ha tributado la familia Berruezo a la Virgen de los Dolores, y que será tocada por la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas.

La citada marcha ha sido realizada por el compositor especializado D. Narciso Pérez Espinosa, Director musical titular de la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga, a petición de José Berruezo García y José Francisco Berruezo Martín que, como descendientes de don Francisco Berruezo López, cofundador de la Hermandad en 1868, y con motivo de la importante efeméride que cumple la Hermandad, la ofrendan con amor y devoción a María Santísima de los Dolores.

Además, según nos ha manifestado la Hermandad, se da la circunstancia de que esta marcha es la primera que se le dedica a la Virgen de los Dolores en sus 150 años de existencia y, caprichos de la historia, ha sido una de las familias fundadoras, tanto de la Hermandad como del municipio, la que, motu proprio, la ha encargado y ofrendado.

Respecto a D. Narciso Pérez Espinosa, cabe reseñar unas pinceladas de su currículum profesional para conocer mejor la trayectoria de este excelente compositor y músico malagueño muy conocido en el mundo cofrade de la Costal del Sol:

Estudió clarinete en los Conservatorios “Manuel Carra” de Málaga y en el Conservatorio Superior de Música de Málaga. Posee el III Máster Internacional de Clarinete por la Universidad Internacional de Andalucía, en cuya Universidad obtuvo el Grado Superior de Música en la especialidad de dirección de orquesta.
Como clarinetista, en los años 2008 y 2009 consiguió el segundo y primer premio en la Muestra de jóvenes intérpretes de Málaga y Marbella en la modalidad de Grado Superior. Ha sido clarinetista de las Bandas Municipales de Música de Málaga y Fuengirola.
Ha realizado conciertos como solista con la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga y con la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM).
Ha sido profesor de clarinete en el Conservatorio Superior de Música “Andrés de Vandelvira” de Jaén y en la actualidad es profesor de clarinete en el Conservatorio Superior de Música de Málaga.
Como director, ha colaborado con la Unión Musical Maestro Eloy García de Málaga, la Banda de Música del Paso y la Esperanza de Málaga, y la Banda Municipal de Música de Fuengirola. En la actualidad es el Director musical titular de la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga.
Como compositor ha realizado, hasta el momento, las siguientes marchas de procesión compuestas para la provincia de Málaga:
    • “Madre Auxiliadora”, dedicada a María Auxiliadora Coronada de Málaga.
    • “Esperanza, Reina de Málaga”, marcha ganadora del concurso de composición de Marchas procesionales organizado por el XXV aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza.
    • “Vigía de nuestra fe”, dedicada a María Santísima del Monte Calvario de Málaga.
    • “La Virgen de la Paz”, dedicada a María Santísima de la Paz de la Hermandad de la Sagrada Cena de Málaga.
    • “Soledad Coronada”, dedicada a Nuestra Señora de la Soledad de la Congregación de Mena de Málaga con ocasión de su Coronación Canónica.
    • “Mediadora Nuestra”, dedicada a la Virgen Mediadora de la Salvación de la Hermandad de la Mediadora de Málaga.
Además compone el pasacalles “Trinitarios”, dedicado a la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad, de la cuál es su actual director titular.


martes, 25 de septiembre de 2018

La fábrica de harinas de los Segura-Berruezo



Vista parcial de la Fábrica de Harina de la familia Segura, participada por D. Francisco Berruezo López de 1884 a 1889,
donde se observan los carros con yuntas de bueyes cargados con sacos de trigo. Hacia 1880
(Extraída del libro Memoria Fotográfica de Garrucha (1838-1936). La Historia Quieta. Vol III. Autor Juan Grima Cervantes)

Las familias levantinas enriquecidas con la actividad minera invirtieron buena parte del capital ganado en fincas rústicas que dedicaron a la producción agrícola, cuyos productos eran consumidos tanto en la comarca como exportados por la rada de Garrucha, puerto natural de un distrito de más de 200.000 habitantes.

El cultivo mayoritario de estas fincas solía ser el trigo y la cebada, ya que el clima del levante almeriense, de temperatura cálida durante el año y escasas precipitaciones, propiciaba que la principal siembra fuese el cereal de secano.

Uno de los productos de primera necesidad más demandados en la zona era la harina de trigo. Por ello, la importante familia Segura, dedicada principalmente a la exportación del esparto, decidió desarrollarse también en la industria harinera y construyó una fábrica a tal efecto en terrenos de su propiedad en las inmediaciones de Garrucha, en la Marina de la Torre. 

La fábrica de harinas, que pertenecía por partes iguales a Juan Salvador Segura Imbernón, Telesforo Segura Imbernón y Sebastián Segura Carrasco, se componía de varias dependencias altas y bajas, diversos patios descubiertos, pozo de agua y una balsa. La edificación medía aproximadamente 33 metros de fachada por 25 de anchura, con un ensanche de terreno por el lado derecho, según se entraba, de 41 metros. La fachada principal daba al mar, a la playa, mientras que por su lado derecho lindaba con una finca de Jorge Clifton Pecket, Vicecónsul inglés de Garrucha, y por el resto con terrenos del propietario Juan Salvador Segura. En el interior, la industria contaba con una desterradora, una limpiadora, una deschinadora, dos tornos o cedazos, un depósito de madera para trigo, una máquina de doce caballos de potencia nominal con todos los correspondientes utensilios para funcionar, tres pares de piedras, así como un depósito para trigo y otro para harinar.

Garrucha vendía harina en cantidades exorbitantes, más de 1000 toneladas para consumo, y su producción se vio además favorecida a partir de abril de 1880, tras el Real Decreto que habilitó al puerto garruchero para la importación del extranjero de todo tipo de mercancías a excepción de bacalao, tejidos y productos coloniales, ya que hasta entonces sólo se podía importar materiales relacionados con la industria minera. Este hecho impulsó sustancialmente la pujante economía de Garrucha y convirtió a los mayoristas de la localidad en dueños y señores del comercio de la comarca e incluso más allá, pues la venta de mercancías a precios más competitivos que en Almería o Cartagena situó a Garrucha como centro comercial de toda la región.

D. Francisco Berruezo López
Destacado empresario del levante almeriense,
fue dueño de la tercera parte de la Fábrica
de Harinas de los Segura, así como consuegro
de Sebastián Segura Carrasco desde 1890.
Col. José Berruezo García
En 1884 el comerciante e industrial Francisco Berruezo López compró a Juan Salvador Segura su parte correspondiente de la empresa, quedando de esta manera Berruezo como dueño de la tercera parte de la fábrica. Sin embargo, su participación en la empresa duró un lustro pues en 1889 vendió su tercio de la industria al propietario y hombre de negocios carbonero José de Fuentes Ruiz (padre del conocido Simón Fuentes Caparrós).

Parece ser que la fábrica tuvo altibajos y finalmente cesó su actividad, quizá motivado por la crisis económica que afectó a la familia Segura con motivo de los fatídicos incendios que se produjeron en sus almacenes de esparto en 1889 y 1893, así como por el progresivo fallecimiento de los propietarios de la industria (Sebastián Segura en 1891, José de Fuentes en 1892 y Telesforo Segura en 1896) y la posible mala gestión de sus herederos. Sea como fuese, lo cierto es que en 1899 la prensa local se quejaba de que la fábrica llevaba tiempo parada, dejando al comercio garruchero tributario de otras más lejanas del pueblo, a pesar de ser un negocio aparentemente rentable por su alta demanda.




jueves, 24 de mayo de 2018

La flor que tronchó la gripe española en Garrucha



María Fuentes Berruezo. Hacia 1917
Extraída del libro Memoria Fotográfica de Garrucha (1838-1936). Vol. III
Autor Juan Grima Cervantes
Hace unos días el periodista de La Voz de Almería, Manuel León, nos tributaba un fantástico artículo titulado “Cuando Almería se tiñó de luto”, alusivo al centenario de la gripe española de 1918 y cómo afectó esta epidemia a Almería, donde la parca segó la vida a más de 1400 personas.

En Garrucha perecieron aquel fatídico otoño de hace 100 años alrededor de 200 personas. El 5% de su población cayó víctima de la gripe española, siendo considerada hasta la fecha la peor epidemia que ha asolado al municipio en su Historia. La muerte llegó a todos por igual, ricos y pobres sucumbieron, aunque una de las muertes más sonadas, por su trascendencia en la alta sociedad garruchera, fue la de María Fuentes Berruezo, hija del rico comerciante del esparto don Simón Fuentes Caparrós y doña Concha Berruezo Gerez, que falleció el 2 de octubre de 1918 a la temprana edad de 23 años. La prensa de Almería recogió así tan trágica noticia:

María Fuentes Berruezo

El pueblo de Garrucha está de luto en estos días; momentos de amargura sin igual atraviesa en la actualidad, pues ha perdido un ángel, todo hermosura y bondad.
María Fuentes, como cariñosamente todos la llamábamos ha muerto, ¡y cómo ha muerto! Cuando sobre sus sienes resplandeció la corona de la belleza y la juventud, a esa edad que todo nos sonríe con mágicos destellos y en que esa visión fascinadora de venturas fantásticas nos priva de describir las negruras del inacabable calvario de la vida.
¡Quién podía creerlo que la hermosa joven que ha bajado a la tumba, flor exuberante de peregrina belleza, dechado de bondad y candor, encantadora azucena que embriagaba de placer y felicidad el hogar venturosos de sus padres no había de tardar en ser tronchada despiadadamente por la guadaña feroz de la horrible Parca!
¡Y cuán grande es la decepción que de mí, devoto admirador de las gracias de María Fuentes, se apodera en estos momentos de pena cuando intento expresar con mi humilde péñola la magnitud sublime del dolor! No, no es posible; estos sentimientos son tan grandes que mi espíritu cae rendido y anonadado; solamente siento que unas lágrimas humedecen mis pupilas, triunfando al fin la emoción que viene a estrangular a la voz humana. Lloremos, sí, ante la tumba de maría, que cual rutilante estrella cruza las regiones de este mundo, alejándose de nosotros para sepultarse en los arcanos de la eternidad.
Nos parecía un sueño, no lo podíamos creer. La veíamos sobre el ataúd y figurábasenos que no, que aún vivía pues aquella angelical sonrisa suya posábase en sus helados labios. Es que María Fuentes no debía morir, no podía morir. Mas pronto la realidad, la desesperante realidad sacudió terriblemente con sus zarpazos nuestro espíritu, despertándonos de aquella ficción, dulce y consoladora. Había llegado el momento del sepelio; una multitud inmensa acudía, llorosa y amarga a aquel hogar que la distinguida finada alegró con sus excepcionales encantos y… vimos descender sobre las escaleras de la suntuosa morada un blanco y artístico féretro, al propio tiempo que allá, en las intimidades de aquella casa unos padres infortunados y unos hermanos desconsolados revolvíanse en los espasmos de la desesperación y el dolor. ¡Oh, qué triste es morir! ¡Cómo se sobrecoge el espanto y el alma humana ante la filosofía del dolor!
Mas dejemos a un lado estas amarguras digresiones, y digamos algo sobre el sepelio. Aquí la pluma se resiste a hacer la descripción de este pues ello toca los límites de lo imposible.
Baste con decir de esta población no quedó nadie que no acudiera a rendir el último tributo a la simpática finada. Por él desfiló Garrucha toda, confundidas todas las clases sociales, no dejando de lucir su presencia en tan triste acto, esa desventurada falange humana, desheredada de la fortuna, que con honda pena veía alejarse para siempre el cadáver de su protectora.
La inclemencia del tiempo no impidió que de los pueblos comarcanos viniesen numerosas personalidades; entre ellas vimos al Diputado a Cortes por Almería don Manuel Giménez Ramírez, Diputados provinciales don Luis Giménez Canga-Argüelles y don Francisco Ferrer, Senador del Reino señor Soler y Soler, Alcalde y Secretario del Ayuntamiento de Vera, don Miguel González y don José Ruiz Ramírez, ex-alcalde de Cuevas, señor García-Alix y otras muchísimas más que de todas partes vinieron para rendir merecido homenaje a la distinguida finada.
La presidencia del duelo la constituían el banquero don Francisco Fuentes, el Alcalde de Garrucha don Pedro Berruezo y don José Fuentes, y las cintas fueron llevadas por los jóvenes don Miguel Soler, don José Fuentes, don Carlos Chasserot, don Antonio Fuentes y los Abogados don Ambrosio López Giménez y don Federico López Berruezo.
Muy de veras nos asociamos a la justísima pena que embarga al opulento banquero don Simón Fuentes y doña Concha Berruezo, padres de la malograda finada, por la desgracia que les acongoja, y rogamos al Señor otorgue a ellos, así como a sus afligidos hermanos toda suerte de resignación ante tan doloroso trance.
Y que el Todopoderoso haya acogido en su seno Santo el alma de la hermosa y simpática María Fuentes, cuya muerte ha cubierto de luto por mucho tiempo al pueblo de Garrucha.
José HERNÁNDEZ CASADO
Carboneras, 4-X-1918
(Diario de Almería, Almería, 8/10/1918)
Y entre flores descansa la dulce Mariquita en el Panteón familiar; en su artística lápida lucen talladas margaritas, símbolo de la inocencia y la pureza de la finada, así como una compungida mujer con velo, en la parte central, que sostiene en su mano una flor de pensamiento, también conocida en el arte funerario como la flor de nomeolvides, vinculadas a personas que murieron en su juventud y que alude a que siempre será recordado el fallecido. Un siglo después de su óbito todavía se ha cumplido ésto con la publicación de este artículo. Sean estas líneas en su memoria.


martes, 22 de mayo de 2018

La tisis, la enfermedad romántica del siglo XIX



Detalle de  la Muerte de don Alfonso XII (El último beso), Óleo de Juan Antonio Benlliure, 1887.
El monarca español falleció de tuberculosis el 25 de noviembre de 1885, a la edad de 27 años

Tisis, peste blanca, mal de vivir, consunción, mal del siglo, mal del rey, príncipe de la muerte o enfermedad de los artistas son algunos de los nombres que ha recibido a lo largo de la historia la tuberculosis, enfermedad bacteriana contagiosa y altamente mortal en tiempo pretérito.

En el siglo XIX, donde aún no se conocían bien las causas que provocaban la tuberculosis, tenía una aureola de enfermedad romántica. En una época donde la belleza la encarnaba la palidez extrema, los tísicos, de aspecto casi fantasmagórico en estados avanzados, tenían aquella hermosura ideal, melancólica e incluso interpretada como de protesta de lo mundano, de abandono, de desencanto con el mundo real donde la sociedad burguesa no había sido capaz de consumar plenamente su revolución.

Mitificada la tisis, se llegó a considerar un mal hereditario que afectaba esencialmente a la clase pudiente y, sobre todo, a la población joven, siendo más propensa a padecerla, según estimaban los médicos de entonces, personas de carácter apasionado y reprimido. Reyes, aristócratas, escritores, poetas, pintores y demás artistas sucumbieron a esta imparable enfermedad que llegó a ser la principal causa de muerte en la Europa de su tiempo. Incluso era creencia popular que la tuberculosis provocaba arrebatos de creatividad suprema, más intensos conforme el estado del enfermo era más grave, llegando a ser el artista tuberculoso envidiado por sus compañeros de profesión.

El tísico se apagaba lentamente en una desaparición enigmática y dolorosa, cuyo proceso de deterioro se idealizó de una manera romántica, pues el pelo, decían, se volvía sedoso, la piel más fina, los ojos más brillantes y profundos, y todo ello sobre una palidez extrema que llegó a encarnar el canon de belleza femenina en la época victoriana. La artista ucraniana María Bashkirtseff, que falleció de tuberculosis a los 25 años en 1884, llegó a afirmar en su Diario: "Mi cara ha cambiado y estoy mucho más bonita, la piel estirada, fresca, aterciopelada, los ojos despiertos y brillantes. En fin, es una cosa singular… Toso continuamente, pero la maravilla es que en el lugar de que yo me afee, me da un aire lánguido que me sienta de maravilla."

En la familia Berruezo hubo miembros que sucumbieron bajo la guadaña del príncipe de la muerte, entre ellos doña Victoria Berruezo Abad, que falleció en Madrid en 1880 a los 28 años; don Gabriel Berruezo Haro, político y Secretario de Sanidad en Garrucha, muerto a la edad de 25 años en 1888; don José Segura Berruezo, Administrador de Rentas en Garrucha, fallecido también en 1888 a los 46 años; o figuras tan relevantes de la vida garruchera como el destacado político José López López, que murió víctima de la tuberculosis en 1914 a los 47 años.

Los avances médicos permitieron una mejor comprensión de la tisis; el descubrimiento de su carácter contagioso y del agente infeccioso que lo provocaba en 1882, terminó en poco tiempo con el aura místico de esta enfermedad legendaria que realmente afectaba por igual a todas las clases sociales, aunque con mayor incidencia en los pobres dada las condiciones de hacinamiento e insalubridad en que vivían. Los tuberculosos comenzaron a despertar recelo entre la población, ante el temor del contagio, siendo aislados o internados en centros hospitalarios dedicados en exclusiva al tratamiento de esta enfermedad. A mediados del siglo XX se desarrollaron los primeros antibióticos capaces de curar este hasta entonces fatídico mal.


martes, 1 de mayo de 2018

Pedro Juaristi, el Alcalde vasco de Garrucha



D. Pedro Juaristi y su mujer Dña. Aurora Municha
Extraída del libro "La Guerra Civil en Garrucha. Violencia
republicana y represión franquista (1936-1945)", pág. 257
Natural de Bilbao, don Pedro Juaristi Landaida llegó a Garrucha a finales del siglo XIX como Administrador de los negocios de la Casa Chávarri, que explotaba las minas de hierro de la cercana Sierra de Bédar. Cuando pisó Garrucha por primera vez, seguramente no se imaginaba que aquel municipio levantino terminaría por conquistarle el corazón. Ya fuese motivado por la bonanza del clima, la deliciosa gastronomía, la simpatía de los lugareños o porque fue la patria chica de sus hijos, lo cierto es que acabó involucrándose activamente en el porvenir de Garrucha y llegó a sentirse profundamente garruchero.

Como representante de una de las casas empresariales más importantes de las que se habían establecido en el levante almeriense, se dedicó, desde la Casa-Gerencia de la Marina de la Torre, a la gestión de los negocios mineros y agrícolas que tenían los Chávarri en la zona. Pero el bilbaíno fue mucho más allá; entabló buena amistad con las fuerzas vivas de Garrucha y rápidamente se hizo un hueco junto a los prohombres del municipio de principios del siglo XX.

Con la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera, fue Alcalde de Garrucha de 1924 a 1930. Un gesto que denota cómo era su persona fue que, pese a ser designado Presidente del Ayuntamiento por disposición gubernativa, pidió que su elección como Alcalde fuese ratificada por todos los concejales, ya que no entendía gobernar y administrar los bienes del municipio sin una verdadera compenetración del pueblo y sus compañeros de Corporación. Votada la particular petición, fue reafirmado en el cargo por unanimidad.

Como Alcalde, Juaristi tuvo entre sus metas principales que Garrucha contase con el ansiado Puerto Refugio y una Fábrica Municipal de Electricidad. Asimismo, solicitó la construcción del ferrocarril de Garrucha a Zurgena para tratar de reactivar la dañada economía garruchera e hizo las diligencias oportunas para la edificación de dos nuevas escuelas con las que poder escolarizar a cerca de 800 niños, dada las escasas y dispersas infraestructuras educativas con que contaba el municipio. También es reseñable la gran preocupación que siempre mostró por la sanidad pública, destacando su actuación contra la epidemia de tifus que afectó a Garrucha en 1929 y que le valió la Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia. En suma, don Pedro Juaristi fue un Alcalde bienhechor y una prueba de ello es el siguiente laudatorio que le dedicó la Corporación Municipal:

[…] Y a continuación el Sr. Fernández, al aplaudir la actuación activa y eficaz del Sr. Alcalde (D. Pedro Juaristi), hace votos porque esté muchos años ocupando la Alcaldía para bien de los intereses del Pueblo de Garrucha.
El Sr. García Caparrós se adhiere a las anteriores manifestaciones y dice que hoy más que nunca debe existir una cohesión indestructible entre los Concejales y el Alcalde, que tantas pruebas está dando de actividad y amor al Pueblo.
El Sr. Presidente contesta agradeciendo las palabras laudatorias para su persona, que acaba de oír; y asegura que, aunque no es nacido en Garrucha, es garruchero de corazón y que se encuentra dispuesto a seguir trabajando con el mayor entusiasmo, llegando si es preciso al sacrificio, en pro de los intereses del Pueblo, al frente de cuyos destinos se halla […]
(Actas capitulares. Garrucha, sesión de 21 de abril de 1928)
Por otro lado y como curiosidad, en el cenit de su poder local, no se olvidó de dónde venía y para quién trabajaba, y le tributó un gran homenaje a su jefe. En 1926 el Ayuntamiento nombró a D. Benigno Chávarri Salazar, primer Marqués de Chávarri, Hijo Adoptivo de Garrucha y al Paseo de la Marina le puso el nombre de “Paseo del Marqués de Chávarri”. Todo un reconocimiento al aristócrata que revolucionó e impulsó la minería del levante almeriense.

El término de la Dictadura apeó a Juaristi de la Alcaldía, aunque siguió teniendo un peso destacado en la vida pública del municipio. Fue presidente del Patronato del Cementerio hasta su desaparición en 1932, asociación ésta de gran importancia en Garrucha, pues como comenta el historiador Juan Grima en su libro “Memoria Histórica, Fotográfica y Documental de Garrucha (1861-1936)”: «este Patronato será una de las instituciones más volcadas y representativas del mundo de la cultura en Garrucha durante el primer tercio de este siglo, siendo su labor a todas luces encomiable. Entre sus actividades usuales destacarán la organización de fiestas, conciertos, corridas de toros, veladas de teatro, exposición de películas, rifas, etc.»

A veces la vida no es justa y, por desgracia, ejemplo de ello fue el caso de don Pedro Juaristi. Garrucha representó para él lo mejor y trágicamente lo peor, al punto de costarle la vida. Preso por el Comité Revolucionario Antifascista del Frente Popular de Garrucha, fue asesinado a tiros en el río Antas la noche del 3 al 4 de octubre de 1936 junto a otras 13 personas. Tenía 66 años. A su muerte se sumará unos meses más tarde la de su hermano don José María, abogado y político carlista, Diputado a Cortes en 1919-1920, que fue asesinado en Bilbao el 4 de enero de 1937 en el Colegio de los Ángeles Custodios.

Mausoleo-panteón de la familia Juaristi Municha en el cementerio de Garrucha.
Aquí descansan los restos de D. Pedro Juaristi Landaida junto a algunos de sus hijos fallecidos en edad infantil.


sábado, 28 de abril de 2018

Ramón de Cala, el jerezano que se enamoró del levante almeriense



D. Ramón de Cala Barea
(http://www.entornoajerez.com)
Quién iba a decirle a Ramón de Cala López cuando nació en Jerez de la Frontera allá por el año 1864 que unas décadas más tarde iba a convertirse en uno de los principales eruditos de la historia del levante almeriense, a más de 450 km de distancia.

Nuestro querido jerezano era hijo de D. Ramón de Cala Barea y Dña. Josefa López Martínez. Su padre fue un hombre de raza, un destacado político republicano que colaboró activamente en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, siendo Presidente de la Junta Revolucionaria de Jerez. Además, fue Concejal del Ayuntamiento jerezano, así como Diputado a Cortes y Senador durante el Gobierno Provisional y la I República, llegando a ser Vicepresidente del Congreso de los Diputados. También De Cala Barea fue un aguerrido periodista, siendo Director del periódico “La Igualdad” y redactor de “El Combate”.

Ramón de Cala López, pese a que su pasión fue la historia, particularmente la arqueología y la numismática, era de profesión farmacéutico y a finales del siglo XIX se trasladó a vivir con su familia a la ciudad minera de Cuevas del Almanzora. Aquí montó una Farmacia y en la cercana Herrerías estableció un laboratorio de Análisis Químico.

Pronto entró en contacto y trabó amistad con intelectuales locales de la talla de Sola, Almunia, Siret o Flores González-Grano de Oro. Particularmente estrecha fue su relación con el ingeniero de minas belga Luis Siret, fascinándose con los trabajos de arqueología de éste. Además, junto a su amigo el erudito cuevano Miguel Flores González-Grano de Oro decidió escribir la historia de algunos de los pueblos del levante almeriense. Así pues, en coautoría con González-Grano de Oro, publicó las monografías históricas “La Fiesta de Moros y Cristianos en la Villa de Carboneras” (1919), “Garrucha” (1920) e “Informe histórico sobre Cuevas” (1921). Estas obras se unen a su artículo “Sorbas, apuntes de un viajero” publicado en 1916 en la revista de la Sociedad de Estudios Almerienses, y a una monografía que publicó en el periódico “El Guadalete” de Jerez en 1891. Asimismo, proyectó la publicación de estudios históricos sobre Mojácar, Turre, Sorbas y Cuevas, pero una tragedia familiar le hizo abandonar estos proyectos.

El 28 de octubre de 1918 falleció en Herrerías de gripe española su hijo Ramón de Cala Ordoñez a la edad de 20 años. La muerte de su hijo, que compartía con él la afición por la historia, lo sumió en una profunda depresión que lo haría apartarse progresivamente de las investigaciones históricas. Para más inri fue el segundo hijo varón que perdió, pues el primero, de igual nombre, murió en 1893, con tan sólo 19 meses de edad. Sólo le quedaban sus hijas Josefa y Enriqueta.

Poco se sabe de la vida de Ramón de Cala López más allá de 1927, parece que se marchó con su familia a otro punto de la geografía española, quizá regresó a Jerez. Se perdió tan importante sabio para la historia levantina, como hacía tiempo que se había perdido su desconsolado corazón…



jueves, 26 de abril de 2018

La heroica Juana Ayora, madre en tiempos de guerra



Agustina de Aragón. Óleo de Augusto Ferrer-Dalmau
Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y en el caso que nos concierne bien merece la pena recordar a la grandísima doña Juana Ayora Guevara, la formidable mujer que se esconde tras la heroica figura de don Cleofás Berruezo de Aro, de memorable recuerdo familiar.

Doña Juana vino al mundo un caluroso dos de julio de 1779 en el seno de una familia acomodada de Vera, entre cuyos ascendientes se encuentran los primeros repobladores cristianos del municipio a finales del siglo XV. Era hija de don Fernando Ayora Mellado, hacendado, militar de caballería del Regimiento Costa de Granada y funcionario de la Real Hacienda, y de doña Ana Guevara Martínez.

Criada en la Vera de la Ilustración del último tercio del siglo XVIII, el 10 de mayo de 1797 contrajo matrimonio con don Cleofás Berruezo de Aro en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Ella tenía 17 años, mientras que él, militar en el mismo Arma que su suegro, tenía por aquel entonces 24 años y pertenecía a una familia de notables, siendo su padre don Jacinto Berruezo Soler, hacendado y Alcalde ordinario del vecino municipio de Turre.

El matrimonio Berruezo Ayora vivió en un primer momento en Vera, donde nacieron cinco de sus 11 hijos. Sin embargo, la invasión francesa y la epidemia de fiebre amarilla que asoló la localidad en 1810 motivó que la familia se traslade a vivir a Turre, donde Cleofás disponía de propiedades familiares. Aquí nacieron el resto de sus vástagos.

Duros fueron los años de la Guerra de la Independencia para el hogar familiar. Su marido y su padre combatían incasablemente a los franceses, mientras que ella en casa, junto a seguramente otras valerosas y sufridas mujeres de la familia, cuidaba a la extensa prole. Cometido impagable y más en aquellos convulsos momentos de escasez, angustia y terror.

Mucho le debe la familia a nuestra particular Agustina de Aragón, mujer formidable que sacó adelante a esa gran saga de hermanos que fueron los Berruezo Ayora, que andado el tiempo se convertirán en personalidades relevantes de los municipios en los que residieron.

La heroica doña Juana Ayora falleció en Turre el 7 de junio de 1834, a la edad de 54 años. Ella, que había vivido la dureza de la guerra contra el francés y la cruda posguerra, seguramente cerró los ojos aquel día con la lógica intranquilidad materna de tener a algunos de sus valientes hijos en el frente combatiendo en la Primera Guerra Carlista. Posiblemente sus últimos deseos en el lecho de muerte no fueron para ella sino porque Dios los cuidara, para que regresaran sanos y salvos; como así ocurrió. Tampoco cuesta imaginarse a aquellos hijos cuando volvieron a casa después de licenciarse, con sus galones ganados en mil batallas, con esos ojos que habían visto los horrores de los que era capaz el ser humano, hincarse de rodillas ante la tumba de aquella buena madre y recordar, bañados en lágrimas, aquel último beso en la frente que les dio y ese intenso abrazo cuando partieron a la guerra y que, por desgracia, hubo de ser el último.

A la memoria de mi pentabuela van dedicas estas breves líneas, así como a todas aquellas silenciosas mujeres para la historia que hicieron tanto en tiempos tan complicados, pues como dijo el escritor Richard Nathaniel Wright: «Sin duda, las mujeres españolas son las más bellas del mundo. La mujer española es sólida, la mujer española se echa el país a sus espaldas».