sábado, 8 de julio de 2017

El Imperio de los Berruezo


Miembros de la familia Berruezo junto a otras personalidades del levante almeriense. Hacia 1875. Fot: J. Rodrigo
(Extraída de Memoria fotográfica de Garrucha (1838-1936). La Historia Quieta. Vol. III. Autor: Juan Grima Cervantes)

Los Berruezo, que ostentaron una posición destacada durante la Edad Media y Moderna, donde fueron hacendados, Caballeros de Alarde, miembros de Concejos Municipales y Alcaldes Ordinarios, vivieron una gran época de esplendor a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Puede decirse que con el inicio de la década de 1840 comenzó la forja del Imperio de los Berruezo. En pocos años, crearon un considerable señorío que se extendió por más de una decena de municipios de Almería y Murcia, y que fue gobernado desde Garrucha. Las importantes actividades comerciales e industriales que llevaron a cabo, así como una gran cantidad de propiedades diseminadas por la provincia almeriense, convirtieron a la Casa Berruezo en una de las más respetadas del levante almeriense, ejerciendo una notoria influencia política y económica en Garrucha durante 100 años.

D. Francisco Berruezo López. 1864. 
Fotógrafo: Pérez de Zafra
Col. José Berruezo García
Cortesía Dolores Peyrallo Pérez
Quizá el éxito del imperio familiar fue, aparte de su diversificación empresarial, que no dependió de la buena gestión de una única persona sino que hubo un relevo generacional que fue capaz de mantenerlo y expandirlo. Varios son los nombres a los que los Berruezo deben buena parte de su historia en el mundo de los negocios. En una primera generación podemos citar a los fundadores de la Casa: los hermanos Berruezo Ayora, donde sobresalen don Manuel, don Francisco y don Antonio, así como su primo don Pedro Berruezo Soler; en una segunda se pueden mencionar a don Francisco Berruezo López,  don Cleofás Berruezo Castaño, don Pedro Antonio Berruezo García, don Cleofás Berruezo Gálvez, don José Segura Berruezo y don Juan Francisco Berruezo Torres; y en una tercera generación es de destacar la saga de hermanos don Pedro, don Bernardo y don Francisco Berruezo Gerez.

Su imperio comercial, que perduró hasta el primer tercio del siglo XX, llevó a la Casa Berruezo a mantener relaciones empresariales con ciudades como Almería, Málaga, Sevilla, Valencia, Barcelona, Mallorca, etc. y países como Portugal, Inglaterra o Francia. Tanto al por mayor como al por menor comerciaron con una gran variedad de géneros, ya fuese barrilla, azúcar, esparto, corteza de granada, cogollos de palma, jaboncillo, jabón, arroz, sal, petróleo, madera, naranjas… Asimismo, obtuvieron la representación exclusiva en el levante almeriense de diversas marcas conocidas a nivel nacional como Vinos Marqués de Mudela, Anís del Mono, Vino Valdepeñas, diversas marcas de Cognac como Jimenez Lamothe, Henri Garnier y Jerezano, Bodegas Franco Españolas de Logroño, así como productos químicos y comestibles como zotal, quesos franceses, aceites de oliva, chacinas, aceitunas sevillanas, chocolates… Sin olvidar que también fueron delegados locales de compañías de seguros como la inglesa Commercial Union, La Polar de Bilbao o el Lloyd Malagueño, o de empresas de transporte como la Alsina.

D. Francisco Berruezo Gerez. Hacia 1910
Fotógrafo: F. de Blain
Col. José Berruezo García
La Casa Berruezo fue de las más antiguas dedicadas a la Consignación de Buques en Garrucha, pues desde don Manuel Berruezo Ayora en la década de 1840 hasta la de 1960, con un heptagenario don Francisco Berruezo Gerez, siempre hubo un Berruezo al frente de este tipo de actividad profesional. Se dedicaron a la consignación y fletamento de barcos durante más de un siglo.

El imperio industrial fue muy heterogéneo. A lo largo de los años, los Berruezo dispusieron de una serie de fábricas dedicadas a diversos sectores y repartidas por varios municipios como Almería, Mojácar, Somontín, Garrucha, Cuevas del Almanzora, etc. Así pueden citarse a modo de ejemplo las industrias dedicadas a la molienda de jaboncillo (talco), aserramiento de mármoles, producción de yesos, cemento y cal hidráulica, manufactura de esparto, fabricación de ladrillos, o la fundición de plomos San Antonio que, en su época dorada, unida a la metalúrgica Encarnación de los Fernández-Manchón, llegó a ser la segunda en volumen de plomo exportado por la rada de Garrucha y la primera en exportación al extranjero. Asimismo, la familia Berruezo se involucró en la industria aceitera, panificadora, harinera, ovina y pesquera, entre otras actividades.

En cuanto a su imperio inmobiliario, los Berruezo amasaron una gran cantidad de propiedades, tanto fincas rústicas como urbanas, repartidas por más de una decena de municipios, entre los que se encontraban: Garrucha, Mojácar, Bédar, Cuevas del Almanzora, Almería, Vera, Turre, Carboneras, Antas, Lubrín, Lucainena de las Torres, Somontín, Lúcar, Purchena, Mazarrón… La mayoría eran cortijos destinados a producción agrícola, cuyos productos exportaban por el puerto de Garrucha.

D. Pedro Antonio Berruezo García. Hacia 1885
Col. José Berruezo García
Cortesía María Teresa Ituarte Mata
La familia Berruezo también creó un importante imperio minero. A partir del descubrimiento de los filones de plomo argentífero en Sierra Almagrera en 1838 formaron parte como accionistas y miembros de diversas juntas directivas de sociedades explotadoras. Además, como ya se ha comentado, disponían de la fundición San Antonio, en manos de don Antonio Berruezo Ayora desde 1875, y fábricas para la manufactura de jaboncillo, mármol, yesos, cal… Asimismo, sabedores de los enormes beneficios que concedía la minería, registraron decenas de minas y tuvieron intereses mineros por casi toda la provincia almeriense: Bédar, Cuevas del Almanzora, Mojácar, Carboneras, Turre, Almería, Pulpí, Lucainena de las Torres, Sorbas, Vera, Lubrín, Macael, Alcóntar, Serón, Somontín, Lúcar, Gérgal, Tíjola, Fines, Oria, Albox, etcétera. Quizá sea don Francisco Berruezo López uno de los máximos exponentes familiares en este tipo de negocio, pues él solo llegó a demarcar más de 60 minas, algunas de las cuales llegaron a ser explotadas por grandes compañías foráneas. Este antepasado llegó a convertirse en una de las figuras más destacadas de la minería del levante almeriense, en particular de la de Bédar, donde fue muy respetado, y, además, presidió algunas sociedades importantes como La Recuperada, que explotaba ricas minas bedarenses de hierro.

En la época que nos concierne, la burguesía adinerada solía ejercer de prestamistas, ya que no existían los bancos como los conocemos hoy día. La familia Berruezo no fue una excepción a ello, pero se destacó por concederlos a largo plazo y no cobrar intereses, lo que denota el carácter altruista de la familia, aunque en algunos casos esos préstamos quedaban garantizados con propiedades.

D. Pedro Berruezo Gerez. Hacia 1905.
Este antepasado fue Alcalde de Garrucha 15 años
Col. José Berruezo García
Como ya se ha comentado, los Berruezo controlaron su imperio económico desde Garrucha, donde se habían asentado en la década de 1840 como relevantes comerciantes. En poco tiempo, se convirtieron en uno de los pilares de Garrucha y junto a otras importantes familias como la Orozco, la Gerez o la Quesada, lucharon por emanciparla de su matriz, Vera. No fue fácil, pero lo consiguieron, siendo el abanderado de aquel movimiento independentista, don Manuel Berruezo Ayora, el primer Alcalde del naciente municipio en 1861. Desde ese momento, siempre hubo un Berruezo presidiendo el Ayuntamiento de Garrucha en las siguientes siete décadas. Además, no se limitaron a ser Alcaldes pues también estuvieron vinculados al servicio público municipal como Concejales, Secretarios del Ayuntamiento, Gestores de las Contribuciones Fiscales, periodistas, Jueces Municipales y de Paz. Igualmente, formaron parte de la Administración Estatal como responsables del Servicio de Rentas de Garrucha y, en el ámbito de la representación consular, ostentaron los viceconsulados de Portugal y Francia. Asimismo, fundaron la que hoy es la Hermandad más antigua de Garrucha, la hoy conocida como Real, Ilustre y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, y fueron firmes baluartes y custodios de las tradiciones populares de la localidad. También influyeron en la realización de obras que depararon un mayor trabajo para los garrucheros, como la construcción del cable aéreo minero de Bédar a Garrucha, entre otras acciones destacables.

En sentido general, puede decirse que los Berruezo trabajaron firmemente por el progreso social y económico del municipio, y, por ello, hay quien dice que para comprender mejor la historia de Garrucha hay que conocer la contribución de los Berruezo, pues hicieron máxime el lema: el bien común por encima del individual.

Vista panorámica parcial de Garrucha a principios del siglo XX. Fotógrafo: F. de Blain
(http://www.portalmanzora.es/a/modules.php?name=coppermine&file=displayimagepopup&pid=6217&fullsize=1)

Como colofón a este complejo artículo, donde se ha tratado de resumir la variada actividad empresarial de la familia y su estrecha relación con Garrucha, cabe citar algo muy característico de esta burguesía acaudalada, las alianzas matrimoniales que les permitieron ampliar su influencia y poder. En este sentido, entre las familias de importantes comerciantes, industriales y propietarios que emparentaron con los Berruezo en esta época se pueden mencionar a la Labernia, la Fuentes, la Segura, la Cánovas o la Gerez.


domingo, 2 de julio de 2017

Homenaje del Distrito de Vera a D. Augusto Barcia en 1917


Portada del libro con letras doradas
Col. José Berruezo García
La muerte de D. Jacinto María Anglada en 1902, histórico Diputado de ideología liberal del Distrito de Vera, dejó a la circunscripción veratense desvalida de un candidato capaz de contrarrestar la gran influencia que ejercía el diputado conservador D. Manuel Giménez Ramírez. Ni Pertegaz ni Silvela ni Salvador Carreras, políticos cuneros, tuvieron el peso necesario para satisfacer las necesidades de los liberales del distrito electoral, en el que se incluía Garrucha. Por ello, aprovechando que D. Melquiades Álvarez acababa de fundar el Partido Reformista, solicitaron a éste que les mandase un candidato liberal reformista. Álvarez propuso a los electores a los treintañeros D. Manuel Azaña y a D. Augusto Barcia, y ante el desconocimiento de uno y otro, eligieron al segundo. 

Barcia llegó en 1914 e intentó hacerse con el acta de Diputado a Cortes por Vera en la Elecciones Generales de ese año, y aunque su candidatura ganó ampliamente en Garrucha, gracias al apoyo de familias como la Berruezo o la Fuentes, el cómputo global en el resto de municipios del distrito decantó la balanza hacia el conservador D. Manuel Giménez. No obstante, sí logró salir elegido Diputado en 1916, 1918 y de 1919 a 1923.

Detalle de la justificación de la
edición de la obra.

Col. José Berruezo García
D. Augusto Barcia, que estuvo en Garrucha en diversas ocasiones, fue un político querido y desde su posición consiguió algunas mejoras para su Distrito, así como hacer favores a su clientela política. Este Diputado despertó mucha ilusión y admiración tanto en Almería como en los pueblos que se aglutinaban bajo el Distrito de Vera, y en su primera legislatura los electores decidieron homenajearlo editando “una obra de lujo que contenga toda la serie de oraciones parlamentarias pronunciadas en la presenta legislatura en el Congreso español por el elocuentísimo Diputado que representa el Distrito de Vera Sr. Don Augusto Barcia y Trelles, para ofrecerla como homenaje de admiración y respeto, y como testimonio del inmenso cariño que le profesan sus electores”. Para ello se abrió, con ayuda de la prensa, una suscripción popular (establecida entre 0,50 y 5 pesetas como máximo por persona) que fue rápidamente contestada por centenares de barcistas de los municipios del Distrito de Vera: Albox, Antas, Bédar, Carboneras, Garrucha, Lubrín, Mojácar, Pulpí, Turre, Vera y Zurgena. 

Destacadas personalidades alabaron su figura y la realización del libro, como el jurista y escritor D. Antonio Zozaya que dijo al respecto:

D. Augusto Barcia en 1936.
Durante la Guerra Civil
fue Ministro de Estado y
Gobernación, así como
Presidente del Gobierno
"Esto de que los electores de un diputado – que no es cacique ni cuenta con el padrinazgo de los que lo son, ni es protegido del Gobierno, a cambio de benevolencias, ni siquiera monárquico – se reunan, recauden fondos y coleccionen en un volumen elegantísimo editado y encuadernado a todo coste, los discursos de su representante en la Cámara popular, es absolutamente nuevo en España. Claro es que otros discursos han sido editados, pero no en circunstancias tan diáfanas. Barcia puede enorgullecerse de que en este homenaje que sus electores le tributan, no han entrado sino dos únicos factores: el cariño y la admiración.
Don Augusto Barcia es, sencillamente, uno de los hombres de más valía de la actual generación política; su nombre viene rodeado, desde hace muchos años de un extraordinario prestigio; sobre su talento no puede colocarse sino otro don aún más excelso: su integridad. Recto, pundonoroso, sanamente viril; desinteresado, enamorado de todos los ideales de justicia y de democracia, merece él solo cien ciudadanías. No son su doble entereza varonil, ni su decisión inquebrantable para arrollar cuantos obstáculos pueda oponerse a sus altos propósitos, las que le captan el respeto público; es, ante todo, su elevación de ideas, su pureza de determinación y su austeridad ciertamente espartana. Con su organización vigorosa, casi atlética, contrasta su ingenuidad casi infantil; con sus prematuras canas que en la flor de la vida, brillan sus reflejos argénteos entre sus cabellera negra y abundante. Barcia es «un niño precoz del futuro», y en sus pupilas relampagueantes hay siempre una transparencia que se llama adivinación.
Y luego, su cultura es lo que se llama formidable. Hace muchos años brillaba en la Universidad; luego deslumbró en el Ateneo con su saber extraordinario y su dialéctica invencible, y en las Academias y Sociedades de cultura con su documentación, su método riguroso y su clarividencia científica. Aunque jamás hubiera ocupado un escaño en la Cámara, Barcia hubiera sido siempre un político eminente y afamadísimo; un político al estilo de Mohl, de Zachadise de Schac y de Posadas; porque a diferencia de lo que hacen ciertos profesionales del parlamentarismo, Don Augusto Barcia ha querido dominar el campo de la filosofía del derecho y del Derecho positivo todo el mundo, sabe que es un letrado insigne de la política teórica y de la sociología moderna, antes de presentar al Congreso sus doctrinas y sus planes perfectos de regeneración.
Asombra maravilla; deslumbra la labor realizada por este hombre, verdaderamente extraordinario, en un solo año de actuación parlamentaria; no tiene precedentes sino que en aquellos tiempos de las Constituyentes en que pasmaron con su deber y su elocuencia Castelar, Pi, Salmerón, Figueras, Martos; Ruiz Zorrilla, Labra, Aparici y Guijarro, Manterola, Orense Cánovas y Romero Robledo. Parece mentira que un solo cerebro haya podido estudiar a fondo tantas y tan diferentes cuestiones, tan varios y complejos problemas. Y no hay más que leer los discursos, en que la forma plasma a los moldes perdurables clásicos, hasta encajar en ellos como una cristalización magna, para adquirir la certidumbre de que son ejemplo de doctrina y guía de enseñanza. 
En un año solo Barcia ha realizado una tarea que es incapaz de llevar a cabo la mayor parte de los hombres que presumen de parlamentarios en toda una vida. [...]"
(El Día, Almería, 10 de agosto de 1917) 

Primera página de la obra
Col. José Berruezo García
Y así fue como vio la luz esta obra de 331 páginas, donde se recogieron los principales discursos que pronunció en el Congreso en 1916 y 1917 sobre diversa temática, entre ellas:
  1. La política internacional
  2. La modificación de la Ley de 12 de junio de 1911 que suprimió el impuesto de consumos
  3. Sesión necrológica en honor de don Alfredo Vicenti
  4. Arrendamiento de las operaciones de producción de azogue en las minas de Almadén
  5. Gastos de reconstitución nacional y autorización para emitir deuda
  6. El problema de la emigración
  7. La reorganización del Cuerpo Diplomático y del Cuerpo Consular
  8. La polítical postal y telegráfica en España
  9. Los servicios postales, telegráficos y telefónicos en España
  10. La política hispanoamericana
  11. El presupuesto de “Gastos de reconstitución nacional” y el presupuesto de Marina
  12. La política ferroviaria en España

Al final del libro se listaron todos los suscriptores de los pueblos mencionados que hicieron posible la edición del mismo. En el caso de Garrucha, donde se recaudó la considerable cantidad para la época de 614,50 pesetas, siendo por ello la segunda localidad que más constribuyó tras Albox, aparecen 403 personas; entre las primeras están don Simón Fuentes Caparrós, don Francisco Berruezo López y los hermanos don Pedro y don Francisco Berruezo Gerez, los principales sostenes del barcismo en el municipio.

Detalle de los primeros suscriptores de la extensa lista para Garrucha
Col. José Berruezo García


domingo, 18 de junio de 2017

Doña Eloísa López del Arenal, una velezana en el seno de la familia Berruezo


Posible retrato de Dña. Eloisa López del Arenal
Realizado por Adolfo en Garrucha hacia 1865
Col. José Berruezo García
Cortesía Dolores Peyrallo Pérez
Garrucha, 4 de febrero de 1872. A las 5 de la mañana de este día, en la Casa-palacio de la calle del Congreso nº43, hoy Paseo del Malecón, entregaba su alma a Dios doña Carmen Caravaca Hernández, esposa de don Manuel Berruezo Ayora, tras penosa enfermedad.

El patriarca de los Berruezo no podía creerse que su gran amor de juventud acabase de fallecer, la mujer que lo había visto forjarse como un gran empresario de éxito y la que lloró de felicidad aquel histórico primero de enero de 1861 cuando vio a su marido convertirse en el primer Alcalde de la naciente Garrucha. No podía imaginarlo, aunque la cruel e infrenable dolencia se la fuese arrebatando día a día, no podía entenderlo. Su bella Carmen, su dulce nijareña ya no iba a agarrarse de su brazo paseando, ya no iba a acompañarlo en sus viajes de negocios, ya no iba a ser su serenidad en tiempos de tempestades… Y es que el matrimonio Berruezo-Caravaca estuvo muy compenetrado, pues la imposibilidad de tener descendencia unió aún más a la pareja. Ambos debieron aceptar este destino y prueba de ello es que don Manuel Berruezo en su primer testamento, de 1864, asumió que no iba a tener hijos, ya que dejó como heredero de su imperio económico a una enigmática persona cuyo nombre se encontraba en un papel en el cajón de su despacho. ¿Quién sería el agraciado que iba a ostentar el mando de una de las Casas Comerciales más importantes del levante almeriense? Seguramente alguno de sus sobrinos, siendo don Francisco Berruezo López el candidato más firme de ellos, dada la relación y excelentes cualidades que tenía y demostró para el mundo empresarial. Otro hecho que avala esta hipótesis es que don Francisco era su hombre de confianza, hasta el extremo de otorgarle plenos poderes para la gestión de su boyante comercio e industria.

D. Juan Miguel del Arenal Fernández
(Extraída Biografías. Diputación de Almería)
Sin embargo, la muerte de su esposa cambiará su forma de pensar. La posibilidad de enamorarse y tener un descendiente directo volvió a su cabeza cuando su buen amigo, el rico propietario velezano y Diputado a Cortes, don Juan Miguel del Arenal Fernández, le presentó a su bella sobrina. Y así fue, el 3 de abril de 1873 Vélez Rubio se vistió de boda, don Manuel Berruezo Ayora contrajo matrimonio con doña Eloísa López del Arenal. Los contrayentes tenían 56 y 30 años, respectivamente. Ella era hija de D. Bartolomé López Díaz, oficial retirado de la Guardia Real, y Dña. Dolores del Arenal Fernández. Asimismo, era hermana de D. Diego María López del Arenal, abogado y comerciante aceitero que fue Alcalde de Vélez Rubio (1881-1883), Diputado Provincial y Gobernador Civil de Soria y Albacete. 

Ambos linajes se beneficiaban mutuamente de este enlace matrimonial. Los Berruezo tenían de esta manera una relación más allá de la amistad y los negocios con los Arenal, una de las familias más importantes de la comarca de los Vélez, mientras que éstos se emparentaban con una de las más influyentes y pujantes del levante almeriense. Pero no todo marchó como debió. Apenas un año después de haber contraído matrimonio, el 24 de abril de 1874, don Manuel Berruezo falleció en Garrucha de manera inesperada. Horas antes de su muerte, don Manuel, quizá influido por la creencia de un posible estado de buena esperanza de su mujer, revocó su primer testamento y testó nuevamente. En el mismo declaró que: “Si mi esposa actual librare felizmente de su embarazo y la prole naciere en las condiciones legales necesarias para serlo, viviendo el tiempo marcado por la ley, desde luego instituyo por mi heredero o por mis herederos al hijo o hijos que hubiere procreado en este matrimonio, debiendo serlo de todos mis bienes sin excepción alguna y por partes iguales si el parto es doble o triple.” En caso contrario, es decir, si no se produjese el natalicio de ningún infante, nombró por herederos a sus hermanos y a su esposa. Desgraciadamente para él, no nació ningún hijo y se cumplió esto último. Los hermanos Berruezo Ayora y doña Eloísa liquidaron todos los bienes del finado y se repartieron una millonaria herencia para la época, siendo la velezana la que obtuvo la mayor parte.

Tras un año escaso de matrimonio, doña Eloísa López del Arenal regresó a Vélez Rubio con una gran fortuna. La joven y rica viuda de don Manuel Berruezo no tardaría en casarse de nuevo, pues el 16 de diciembre de 1875 contrajo segundas nupcias con el propietario D. Juan Fernando Andreo Navarro. De este enlace sí que nacerán hijos y, además, andado el tiempo, se convertirán en personalidades de la vida pública de Vélez Rubio, pues fueron concejales del Ayuntamiento, aunque eso ya es otra historia.


viernes, 16 de junio de 2017

D. Asensio Fernández Morán, un prohombre de la Garrucha del siglo XIX



Firma de D. Asensio Fernández Morán (A.H.N. Colección Sellos de Tinta)

Don Asensio Fernández Morán fue un personaje importante de la Garrucha de su tiempo, aunque hoy, por desgracia, su contribución a la historia local está prácticamente olvidada. Por ello queremos dedicar este humilde artículo biográfico a su memoria, a este notable prohombre del levante almeriense que fue un buen amigo de la familia Berruezo y cuya amistad ha continuado hasta la actualidad en la figura de su bisnieta, doña Carmen Aguilera Olmos, apasionada de la geneaología familiar, y a la que agradecemos el interés mostrado para hacer posible esta reseña sobre su antepasado.

Don Asensio nació en Vera el 26 de junio de 1836; era hijo de D. Asensio Fernández de Mula y Dña. María Morán Soto, hija del oficial de la Armada D. Manuel Morán de la Bandera.

Las primeras noticias de su vinculación con Garrucha nos sitúan en la década de 1850, pues durante el Bienio Progresista (1854-1856), residiendo en esta todavía pedanía de Vera, estuvo al frente de la Caballería de la Milicia Nacional junto a don Modesto Orozco Segura o don Diego Segura Peñuela, entre otros.
 
Asensio Fernández Morán 
(Cortesía Carmen Aguilera Olmos)
Nuestro biografiado hizo carrera como funcionario estatal. En 1859, a la edad de 22 años, fue nombrado Secretario de la Junta de Sanidad de Garrucha. Posteriormente, en 1874 fue nombrado Administrador de Rentas Estancadas de Garrucha.

Pero si por algo creemos que debe ser recordado este ilustre progarruchero fue por la fuerte vocación de servicio público que desarrolló, como político, en el municipio tras su constitución en 1861.

Probablemente sea Fernández Morán el político de ideología conservadora más importante de la Garrucha de la segunda mitad del siglo XIX, desde la época moderada del General Nárvaez, en las postrimerías del reinado isabelino, hasta el conservadurismo canovista de la Restauración Borbónica.

Don Asensio Fernández fue Alcalde de Garrucha bastante tiempo, aunque en periodos intermitentes, cosa normal si se tienen en cuenta las circunstancias cambiantes de la política nacional. En concreto, fue Presidente del Ayuntamiento en los años: 1868, 1874-1879, 1884-1887, 1890-1892 y 1899-1901. Su paso por la Alcaldía fue recordado con afecto pues como mencionan los escritores D. Ramón Cala y D. Miguel Flores González-Grano de Oro en su obra “Historia de Garrucha” (1921): El Sr. Fernández Morán realizó una gestión bienhechora.

Bajo su mandato se construyó la Casa Consistorial, cuya edificación había sido aprobada en 1861 bajo la presidencia del primer Alcalde del municipio, don Manuel Berruezo Ayora; se abrió al servicio público la estación telegráfica de Garrucha; en julio de 1877 se declaró obligatoria y gratuita la Enseñanza Primaria en la localidad, aunque hasta dos años más tarde no se tomaron medidas oficiales para su efectivo cumplimiento; se formó una banda municipal para lo cual se adquirieron instrumentos en Valencia; se subastó, para su construcción, el segundo tramo del Paseo del Malecón, comprendido entre el Ayuntamiento y la antigua Caseta de los Carabineros; se declaró por Real Orden el Distrito Marítimo de Garrucha de Primera Clase; se compró el terreno para hacer un nuevo Cementerio, el que existe en la actualidad, y se impulsó la terminación de la Iglesia de Garrucha con la edificación de la torre, entre otras acciones. También fue Juez Municipal de Garrucha.

Asimismo, este prohombre dejó muestras de filantropía y abnegación. A modo ilustrativo, puede comentarse que en 1885, siendo Alcalde, la Municipalidad acordó socorrer económicamente a los damnificados por los terremotos de Málaga y Granada. También colaboró, a título personal, en la suscripción popular abierta en la Ayudantía de Marina del puerto de Garrucha en favor de las familias de los dos marineros que perecieron en el naufragio del laud de pesca “Santa Bárbara”, acaecido el 26 de septiembre de 1889. Asimismo, ya en 1868, había dejado testimonio parecido de su empatía hacia los más desfavorecidos, como se recoge acontinuación:

Por el Sr. Presidente (D. Asensio Fernández Morán) se manifestó que la miseria que hoy aflige a este vecindario pone a la autoridad en un conflicto, pues la clase pobre con motivo del temporal que se viene sufriendo tantos días, no pudiendo dedicarse a la principal faena que sostiene a dicha clase, toda se queja del hambre que le acosa, por lo cual debe considerarse como una calamidad pública, y remediarse en lo posible, y atendido a ello, dedicar la partida que del presupuesto se destina a estos casos.
La Corporación, atendiendo las justas razones que deja expuestas su Presidente, ACORDÓ: que desde hoy se entregue a la Junta de Beneficencia el importe de la cantidad de setenta y cuatro escudos que hay en el presupuesto, y que se reparta en los días de esta Semana Santa, para remediar en parte el hambre de los pobres.
(Archivo Municipal de Garrucha. Sesión de 5 de abril de 1868)
Fernández Morán fue un hombre fuertemente comprometido con el progreso social y económico de Garrucha, por lo que su apoyo a toda iniciativa que buscase la mejora de la villa estuvo garantizada. Un par de ejemplos sobre su conducta pueden ser que en 1887 participó, como accionista, en la reunión que provocaría la construcción del cable minero aéreo de Bédar a Garrucha, y que tantos beneficios económicos reportó al municipio, o que en 1900, siendo Alcalde, asumió la Presidencia de la Junta Local de Garrucha para la consecución del ansiado ferrocarril de Lorca a Almería, que hubiera supuesto la regeneración del levante almeriense de haberse llevado  a cabo su construcción.

Vista de Garrucha a principios del siglo XX. Fotógrafo: F. de Blain
(http://www.portalmanzora.es/a/modules.php?name=coppermine&file=displayimagepopup&pid=6217&fullsize=1)

A nivel personal tuvo un reconocido prestigio social. En 1861 la Reina Victoria de Inglaterra le otorgó  la medalla de plata por el auxilio prestado al Capitán británico Hodge, del brig Anne, de Plymouth, cuando zozobró su embarcación el 25 de agosto de 1860 (El Contemporáneo, Madrid, 17/1/1861, p.3). Asimismo, en 1885 fue agraciado por el Rey Alfonso XII con el título de Caballero de la Real Orden de Carlos III. También fue Vicecónsul de Francia, según nos referencia su bisnieta doña Carmen Aguilera.

Mercedes Latorre Ballesta
(Cortesía Carmen Aguilera Olmos)
En el aspecto familiar, don Asensio contrajo matrimonio con Dña. María Latorre Ballesta, hija del médico D. Tomás Latorre Campoy, uno de los padres fundadores de Garrucha. De este matrimonio nacieron diversos hijos: María, Encarnación, Enrique, José, Asensio (que andado el tiempo será Juez Municipal y concejal del Ayuntamiento durante la II República) y Tomás (de doloroso recuerdo para la familia Berruezo. Vease: A don Tomás Fernández Latorre, In Memoriam).

Finalmente, don Asensio Fernández Morán falleció en Garrucha el 7 de septiembre de 1912, a la edad de 76 años. Y qué mejor para cerrar esta modesta reseña biográfica que transcribir el artículo que le tributó a su muerte su buen amigo, el célebre político conservador D. Manuel Giménez Ramírez, Diputado a Cortes por el Distrito de Vera.

En Garrucha, donde residía, y a la edad de 76 años, ha fallecido víctima de una apoplejía fulminante don Asensio Fernández Morán.
No es hoy, el de su óbito, el día de las alabanzas; la pública maledicencia, propensa siempre á cebarse, aun sin motivo, en honras inmaculadas, no encontró nunca fundamento para tildar en lo más mínimo la intachable conducta del señor Fernández Morán.
Padre amantísimo y providente, esposo modelo, amigo fiel y consecuente, ciudadano probo y honrado, consagró su vida entera á llenar con escrupulosidad extremada sus deberes todos, patentizando con sus actos en todas ocasiones que era de estirpe honrada y de abolengo noble.
Para los que, como yo, sentíamos respetuoso cariño por el finado ha sido su muerte infausto suceso que nos hace pensar en que ni aun con la honradez misma, con la virtud personificada, es deferente la Parca sin entrañas.
A su desconsolada familia, para mí muy querida, envío desde estas columnas la expresión sincera de la pena que me embarga, del hondo sentimiento que la para ellos irreparable pérdida ha producido en mi alma; y bien pueden todos ellos estar íntimamente persuadidos de que somos muchos, muchísimos, los que con ellos lloramos tan sensible acaecido.
El entierro del señor Fernández fue una imponente manifestación de duelo, en la que altos y bajos, nobles y plebeyos, testimoniaron la alta consideración, la estima en que la comarca tenía al que ya habrá recibido de manos del Dios justiciero el galardón, el premio á que sus muchos merecimientos le habrán hecho acreedor.
M. Giménez.
Vera 8 de septiembre de 1912
(La Independencia, Almería, 12 de septiembre de 1912)


sábado, 10 de junio de 2017

Pedro Burrueço, fundador de mi linaje en Almería


Vera, 22 de mayo de 1690. Don Pedro de Haro y Blázquez, Vicario, Mayordomo de este Partido, Beneficiado Propio y Cura de la Iglesia de Nuestra señora de la Encarnación manda se dé sepultura en la Parroquia a don Pedro Burruezo García.

El patriarca y fundador de mi linaje en el levante almeriense había muerto a los 72 años, una edad avanzada para la época. La desolación afligió a los Berruezo, conocidos aún en esta época como los Burruezo o Burrueço. Sus numerosos hijos, consternados por la terrible pérdida del pater familias, solicitaron hacer el oportuno oficio de vigilia y las consiguientes misas cantadas y rezadas en sufragio de su alma.

Pero, ¿quién fue el fundador del linaje? Pocos datos se han podido conocer hasta el momento, aunque dada su naturaleza es probable que perteneciese a la nobleza local de Caravaca de la Cruz, pues la familia Berruezo gozó de posición en este municipio. La presencia de los Berruezo en esta localidad del antiguo Reino de Murcia se remonta hasta, al menos, el siglo XIV, donde ya eran Caballeros de Alarde y miembros del Concejo Municipal.

Nuestro biografiado fue bautizado, por el presbítero cura don Sebastián Torrecilla, en Caravaca el 18 de noviembre de 1618, siendo sus padres D. Alonso Burrueço y Dña. Juana García, que se habían casado en dicho municipio el 26 de septiembre de 1611. Asimismo, era nieto de don Pedro Pérez de Ayala y doña Elvira Burrueço.

Don Pedro Burruezo se casó el día 10 de abril de 1644 en Vera con doña Juana Laso Cervantes, hija de D. Juan Laso y Dña. Juana Cervantes. Ella era a su vez nieta de Garcilaso y estaba emparentada con Garci y Pedro Laso de la Vega, que habían sido Alcaldes y Justicias Mayores de Vera a finales del siglo XV y principios del XVI, así como con el célebre Poeta Garcilaso de la Vega. Fueron testigos del enlace: don Francisco Salamanca (¿Regidor?), don Pedro Martínez Medel y don Juan Salmerón Vargas-Machuca, Regidor Perpetuo y Comisario de Vera. De este matrimonio nacieron los siguientes hijos:
  1. Sebastián Burruezo Laso (1645-1691, natural de Vera)
  2. Juan Burruezo Laso (1647-¿?, natural de Vera)
  3. Catalina Burruezo Laso (1650-¿?, natural de Vera)
  4. Francisca Burruezo Laso (1652-1718, natural de Vera)
  5. Pedro Burruezo Laso (1654-1725, natural de Vera)
  6. Francisco Burruezo Laso (1657-1729, natural de Vera)
  7. Juana Burruezo Laso (1659-1703, natural de Vera)
  8. Antonio Burruezo Laso (1664-¿?, natural de Vera)
  9. Salvador Burruezo Laso (1665-1727, natural Vera)
Como dato curioso, el día 22 de abril de 1680, don Pedro Burruezo fue uno de los fundadores de la Hermandad de la Virgen de las Angustias en la Ermita del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo de Vera, según así consta en el acta fundacional de dicha Cofradía.

La extensa prole que tuvo, con seis varones que transmitieron el apellido, dio como resultado, andados los siglos, que hoy día la mayoría de los Berruezo del levante almeriense procedamos de este antepasado común del siglo XVII. Con el paso del tiempo se originarán diversas ramas familiares que, con mayor o menor fortuna, proseguirán siendo hacendados durante la Edad Moderna hasta que a mediados del siglo XIX algunas de ellas prosperarán de manera notoria, como será el caso de los Berruezo Ayora y los Berruezo Soler que, asentados en Garrucha, vivirán un gran esplendor económico gracias a la minería y el comercio.