jueves, 16 de julio de 2015

D. Pedro Berruezo Gerez (1871-1952). Parte IV



El Alcalde Don Pedro Berruezo, conocedor y preocupado por la precaria situación en que se encontraban muchos obreros, propuso al Ayuntamiento ayudar económicamente a uno de ellos en el litigio que mantenía con la empresa para la que trabajaba, ya que había sufrido un accidente laboral.

Por el Sr. Alcalde (D. Pedro Berruezo Gerez) se manifiesta a los concurrentes que el obrero Cristóbal López García, víctima de un accidente de trabajo en el embarque de mineral de la Sociedad de Explotación de las Minas de Hierro de Bédar, a quien llamaba la Real Academia de Medicina fuera ser reconocido, por haber disparidad en el informe que sobre el mismo habían dado los peritos médicos, habían acudido a su autoridad solicitando recursos para poder trasladarse a Granada, por carecer en absoluto de los medios para ello, y que, deseando que no quedare sin defensa ese desgraciado, había acordado facilitar a dicho obrero de la Caja de la Junta Local de Reformas Sociales la cantidad de 125 pesetas, las cuales reintegrará la sociedad responsable del accidente si aquella docta Corporación diere la razón al obrero, o se abonarán del Capítulo 9º, artículo 14 del Presupuesto, y la Corporación aprueba por unanimidad lo dicho y propuesto por su presidente.
(Actas capitulares. Sesión 5 de junio de 1910. Archivo Municipal de Garrucha)
Ayuntamiento de Garrucha. Hacia 1910.
Extraída de la reedición del libro Historia de Garrucha

No menor era la preocupación de Don Pedro por la salud pública de los vecinos; por ello, apoyó firmemente las medidas preventivas para evitar el posible contagio de cólera que en 1910 se estaba dando en Italia y que podía llegar a Garrucha a través del tráfico marítimo. La Junta de Sanidad local estableció las medidas higiénicas y de otra naturaleza que sirvieran para prevenir la terrible enfermedad; entre éstas se encontraba la petición a los Padres Dominicos para que cedieran un edificio de su propiedad que tenían en Garrucha y que reunía las condiciones idóneas para constituir un centro de epidemiados, ya que se había construido en su momento con la finalidad de ser Hospital.

El conocido médico Don Antonio Lacal Montenegro fue el coordinador de todas estas medidas, a las que colaboró de manera muy activa el farmacéutico D. Federico Moldenhauer, que puso desinteresadamente su laboratorio para lo que fuera necesario.

Bandera de España en 1910

Tras el Desastre del 98, el orgullo patrio se había visto afectado de manera muy notoria. La creencia del ciudadano de a pie de pertenencia a una de las grandes potencias europeas con un Imperio en ultramar se había visto en tela de juicio. Se descubrió la auténtica realidad de un país, que hacía tiempo vivía de la renta de su propia Historia. El pesimismo nacional se acomodó en muchos salones de la intelectualidad española, que lloró la pérdida de aquella gran y vieja España, en la que nunca se ponía el sol. No obstante, una buena parte de la élite intelectual del país apostó por analizar y aprender de las causas que habían desmoralizado a la nación y hacerla resurgir de nuevo. Un nuevo patriotismo, que como ya dijo Ramón y Cajal: Hay un patriotismo infecundo y vano: el orientado hacia el pasado; otro fuerte y activo: el orientado hacia el porvenir. Sin sentimiento de patria, de orgullo nacional, no puede avanzar la nación hacia un futuro próspero; la cohesión de todo el país entorno a una bandera, himno e Historia, es necesaria para su fortalecimiento identitario y, por tanto, para crecer como país. En tiempos sombríos es cuando el sentimiento patrio, que no entiende de ideologías políticas, debe ser más fuerte. Es por ello que ejemplos como el siguiente de Garrucha fueron resaltados por el Alcalde Don Pedro Berruezo Gerez:

A propuesta de la Presidencia (D. Pedro Berruezo Gerez) se ACUERDA: dar un expresivo voto de gracias al Profesor de Instrucción Pública D. Fernando Lacalle Aranda, por el celo y patriotismo que viene demostrando para inculcar en los niños el amor a la Patria, a cuyo efecto costeó, de su peculio particular, una hermosa Bandera Nacional que los niños admiran diariamente en la clase, y a la que cantan canciones patrióticas; la ensalza todos los días con extensas conferencias que dedica a sus alumnos, y a toda fiesta escolar o acto público que lo merece acude con los niños con estandartes y banderas, que también a su costa se hicieron para este fin.
(Actas capitulares. Sesión 16 de octubre de 1910. Archivo Municipal de Garrucha)
El 18 de junio de 1911 se constituyó en Vera la Liga Patriótica para la Defensa y Fomento de Vera y su partido. Una institución que como decía en su base 3ª: "tenderá su gestión a la defensa y fomento de los intereses de la ciudad de Vera, y en caso necesario de los que afecten a los pueblos de su partido, si están relacionados con los de la dicha capitalidad, gestión que se desenvolverá en la esfera gubernamental, económica, intelectual y moral, y desligada en absoluto de todo carácter político." En su base 5ª cláusula A decía que la Liga Patriótica debería "recabar de los altos poderes, las mejoras, socorros, y protección necesarias, para remediar los casos epidémicos existentes o que puedan acontecer, y la crisis que sufren esta ciudad y los pueblos de su partido, desde hace muchos años, y poder contribuir al fomento, desarrollo y afianzamiento de nuestros intereses comerciales, agrícolas, industriales, económicos e intelecto morales."  

Garrucha, a través de su Alcalde Don Pedro Berruezo, se unió a la citada Liga Patriótica:

La Crónica Meridional (Almería, 31/10/1911)


[Continuará]

sábado, 11 de julio de 2015

D. Pedro Berruezo Gerez (1871-1952). Parte III


A finales de junio de 1907, el Ayuntamiento llevó adelante el arrendamiento de unas dependencias adecuadas para el Cuerpo de la Guardia Civil de Garrucha. Era importante para la población contar con un Cuerpo de seguridad de tanto prestigio que tuviera cubiertas satisfactoriamente sus necesidades de acuartelamiento. El cuartel se instaló en una casa llamada “del Porche”, propiedad de D. Pedro Cánovas Campoy y para el pago del alquiler de la misma también colaboraban las Compañías mineras que tenían intereses en el municipio. El Ayuntamiento presidido por D. Pedro Berruezo prestaba a los miembros del instituto armado y a sus familiares los servicios médicos y de farmacia que necesitasen.

D. Alfredo Kindelán
El 27 de julio siguiente llegó a Garrucha el Capitán de Ingenieros y pionero de la aeronáutica española Don Alfredo Kindelán en el buque inglés West Point. La llegada del joven militar no fue voluntaria, participaba en un concurso aerostático iniciado en Valencia el 24 de julio y tras un accidentado vuelo cayó con su globo “María Teresa” mar adentro. Tras temerse Kindelán una muerte segura, fue rescatado in extremis por el barco indicado, un mercante que tenía por destino Garrucha. El recibimiento y trato que se le dispensó a Kindelán en Garrucha fue apoteósico, el pueblo se volcó con su ilustre visitante y fue agasajado con todos los honores. Finalmente, tras una breve estancia, el 28 de julio partió de Garrucha en dirección a la estación de ferrocarril de Huércal Overa acompañado por el Alcalde Don Pedro Berruezo Gerez, su sobrino D. José Fuentes Berruezo y su hermano D. Bernardo Berruezo Gerez.

Nota del periódico El Radical (Almería, 30/7/1907)

Días más tarde, en la sesión plenaria del 11 de agosto de 1907, D. Alfredo Kindelán fue nombrado Hijo Adoptivo de la Villa y se acordó que una calle del municipio llevase su nombre:

A propuesta de la Presidencia (D. Pedro Berruezo Gerez) se acuerda nombrar Hijo Adoptivo de esta Villa al bravo aeronauta militar D. Alfredo Kindelán Duany, a quien tuvo este pueblo la honra de recibir al ser salvado por el vapor inglés West Point, frente a las costas de Ibiza, del grave accidente que sufrió el día veinte y siete de julio último.
También se acordó poner el nombre de Kindelán a la actual calle del Darro […]
(Actas capitulares. Sesión 11 de agosto de 1907. Archivo Municipal de Garrucha)
La azarosa aventura de este aeronauta fue recogida por la prensa de la época y situó a Garrucha en el punto de mira de los periódicos nacionales. Don Alfredo Kindelán, llegó a ser a la postre Teniente General, fundador del Ejército del Aire de España, Director de la Escuela Superior del Ejército, miembro de la Real Academia de la Historia y Marqués de Kindelán en 1961.


El 2 de mayo de 1908 se cumplió el centenario del inicio de la Guerra de la Independencia. Garrucha, al símil de otras localidades españolas, se preparó para festejar dicha efeméride. Hacía un siglo que el pueblo madrileño se levantó en armas contra el invasor francés, lo que provocó el inicio de una cruenta guerra que duraría hasta 1814, fecha en que definitivamente fueron expulsadas de España las tropas napoleónicas y retornó a suelo patrio el legítimo Rey Fernando VII.

Así pues, a propuesta del Alcalde D. Pedro Berruezo se llevaron a cabo en Garrucha diferentes festejos y bailes populares en conmemoración de aquel alzamiento popular. Para la familia Berruezo también tuvieron especial significación estos actos, ya que el bisabuelo de Don Pedro, Don Cleofás Burruezo de Aro, se había distinguido de manera notoria en el levante almeriense en su lucha contra el francés durante la Guerra de la Independencia. (Ver: D. Cleofás Burruezo de Aro (1773-1839))

Por la Presidencia (D. Pedro Berruezo Gerez) se manifiesta que, aproximándose la fecha en que ha de conmemorarse en toda España el glorioso levantamiento del 2 de Mayo de 1808, proponía al Ayuntamiento el festejar aquel importante suceso en la forma adecuada. Y por unanimidad, la Corporación ACUERDA: que el día 2 del próximo Mayo se celebre una Misa de Campaña en la Plaza de Abastos (hoy plaza Pedro Gea), a la que se invitará a todas las autoridades civiles y militares, interesando el Sr. Capitán de Carabineros, que disponga asista a dicho acto toda la fuerza de su digno mando libre de servicio, y que durante tres días se celebren festejos y bailes populares, a cuyo efecto se adornará debidamente la expresada plaza, sufragando los gastos del capítulo de imprevistos.
(Actas capitulares. Sesión 26 de abril de 1908. Archivo Municipal de Garrucha)

Ya se vio en la Parte II como en 1906 Don Pedro se hizo cargo de la Comisión municipal de Instrucción Pública para tratar de mejorar las condiciones educativas de los niños en Garrucha.

En 1908, Don Pedro Berruezo presidió como Alcalde la Junta local para la Protección a la Infancia, constituida con arreglo a la Ley sobre Protección a la Infancia de 12 de agosto de 1904, del Ministerio de la Gobernación, que declaraba sujetos a la protección a los niños menores de diez años. Dicha protección comprendía la salud física y moral del niño, la vigilancia de los que han sido entregados a la lactancia mercenaria o están en casa-cuna, taller, escuela, asilo, etcétera, y cuanto directa o indirectamente pudiera referirse a la vida de los niños durante ese período. Esta presidencia le causó mucha satisfacción por el fin que perseguía la misma.

Nota del periódico El Radical (21/3/1908)

También en 1908 Don Pedro Berruezo va a abrir una panadería en Garrucha y fue notorio que la misma sirvió a la finalidad altruista de ayudar a los vecinos más necesitados.

Garrucha tuvo un importante problema de delimitación de su término municipal. Durante el año 1909 se obtuvo un informe favorable de la Diputación Provincial de Almería para el deslinde de los términos de Garrucha, Mojácar y Vera. El litigio, enquistado desde 1861, había resurgido el año anterior con motivo de la construcción de casas que materialmente formaban parte del casco urbano de Garrucha, pero que los terrenos de las mismas podían pertenecer a Mojácar. El Alcalde Don Pedro Berruezo elevó petición tanto a la Diputación Provincial como al Gobierno Civil y la respuesta dada por el primer organismo permitió la constitución de sendas Comisiones de Garrucha y Mojácar para el deslinde, que llevaron a cabo de forma satisfactoria en 1910 al fijarse el límite de ambos términos de acuerdo con la resolución de la Diputación Provincial.

Regulares en la Guerra de África. Pintor: Ferrer Dalmau

En 1909, el Alcalde Don Pedro Berruezo Gerez previendo la problemática que iba a surgir con motivo de la llamada de reservistas para la Guerra de África, propuso a la Corporación Municipal y aprobó el siguiente acuerdo:

Por el Sr. Alcalde (D. Pedro Berruezo Gerez) se manifestó a la Corporación: que, de un momento a otro, la imperiosa necesidad de defender los intereses sagrados de la Patria, llevará a las filas de nuestro glorioso Ejército a todos aquellos de nuestros convecinos que pertenecen a su reserva activa, cuyas familias, en su mayor parte quedarán sin medios de subsistencia, por cuya razón se hacía preciso que el municipio se ocupara de remediar de algún modo la triste situación en aquellos habrán de quedar. Y la Corporación unánimamente ACUERDA: que al ser llamados al Ejército los reservistas de este pueblo, se socorra diariamente con los fondos del municipio, y en la medida que para cada una sea preciso a sus respectivas familias, dedicando a tan sagrada obligación cuantos recursos legales cuente el Ayuntamiento y, para el caso de que esto se agotaran totalmente, la Presidencia recurrirá al sacrificio particular de clase acomodada de la población, de las cuales, lo han ofrecido ya sin tasa muchas de ellas, y que responderán seguramente con la esplendidez y el entusiasmo con que acude siempre que se le llama a los actos de caridad y amor.
(Actas capitulares. Sesión 25 de julio de 1909. Archivo Municipal de Garrucha)
D. Vicente Casanova
A primeros de noviembre de 1909 visitó Garrucha el Obispo de Almería, D. Vicente Casanova. En el municipio, como comentó la prensa, “escuchó al desgraciado y consoló al afligido”. En su misión apostólica hizo centenares de confirmaciones, administró los Santos Sacramentos, ofició misa, impartió la bendición papal… Este clérigo, transcurridos los años, fue nombrado Arzobispo de Granada en 1921, Cardenal en 1925 y Senador en 1914, 1915 y 1923. 


Nota del periódico La Independencia (Almería, 9/11/1909)

[Continuará]

martes, 7 de julio de 2015

D. Pedro Berruezo Gerez (1871-1952). Parte II


D. Pedro Berruezo Gerez
Col. José Berruezo García
Cortesía María Luisa Alías Berruezo
El llamado Desastre del 98 supuso una enorme conmoción en la sociedad española. La derrota militar frente a unos subestimados EE.UU. y la consiguiente pérdida de las colonias españolas de ultramar originó un fuerte desencantamiento con la Monarquía y la clase política gobernante, que se demostró incapaz de encauzar de manera más efectiva el descalabro militar que sufrió España. Este sentimiento de fin del Imperio Colonial, desencanto político y aceptación de la verdadera realidad nacional tras el Desastre hizo surgir en España un movimiento social e intelectual llamado Regeneracionismo.

En Garrucha el movimiento regeneracionista estuvo acaudillado por jóvenes figuras políticas como D. Pedro Berruezo Gerez y su hermano D. Bernardo. Don Pedro enfocó su regeneracionismo dentro de una ideología más moderada, mientras que Don Bernardo lo hizo de manera más aguerrida desde las filas republicanas.


El 12 de marzo de 1902 falleció en Madrid D. Jacinto María Anglada Ruiz, histórico diputado liberal por el distrito de Vera, al que pertenecía Garrucha y a la cual el político estaba muy vinculado. Asimismo, el 5 de enero de 1903 fallecía también en la capital de Reino D. Práxedes Mateo Sagasta, el gran líder del Partido Liberal en España. La muerte de estos dos célebres y veteranos políticos afectó a la situación de este partido en Garrucha, así pues el veterano jefe de los liberales en el municipio, D. José García Suesa, ante las nuevas necesidades sociales y económicas surgidas tras el Desastre del 98, dio paso a sangre nueva a la primera línea de la política local. Facilitó la participación de hombres de ideología liberal de tendencia reformista emanados del regeneracionismo, con ganas de trabajar en beneficio de la población y capaces de hacer una política eficaz en Garrucha, en oposición a los conservadores del Diputado veratense Don Manuel Giménez Ramírez.

El hombre elegido para el cambio en la política local fue Don Pedro Berruezo Gerez. Sus hombres de confianza en la política local fueron, entre otros, D. José López López (destacado político regeneracionista, que fue durante su mandato de 1906 a 1914 su primer Teniente de Alcalde), D. Vicente Martínez Piñero (Presidente del Partido Reformista en 1914 y su Teniente de Alcalde durante su mandato de 1918 a 1923), su hermano D. Francisco Berruezo Gerez (Vicepresidente del Partido Reformista en 1914 y concejal largos años bajo el gobierno de su hermano), su padre D. Francisco Berruezo López (Vicepresidente de la Unión Republicana en 1902) y su cuñado, el destacado empresario local, D. Simón Fuentes Caparrós.

D. José López López (1), D. Francisco Berruezo Gerez (2) y D. Simón Fuentes Caparrós (3),
hombres de confianza de D. Pedro Berruezo Gerez en la política local

(1) Extraída de la revista Nuevo Mundo (8/8/1907), (2) Colección familia Berruezo, (3) Extraída Mem. hist., fotog. y docu. de Garrucha (1861-1936) Vol II

Don Pedro Berruezo Gerez fue Alcalde largos años, de 1906 a 1914, 1916, 1918 a 1923 y 1931.

El 1 de enero de 1906 se inicia el primer mandato de Don Pedro como Alcalde de Garrucha, desde entonces consagraría su vida por y para el pueblo. A lo largo de sus años como Alcalde destacó por su gran entrega hacia el pueblo que gobernaba.

Acta de instalación del nuevo Ayuntamiento
Día 1º de Enero de 1906
Se constituyó el nuevo Ayuntamiento compuesto de los Concejales propietarios D. Pedro Berruezo Gerez, D. José López López, D. Ricardo Guevara Rubio, D. Antonio Berruezo López, D. Joaquín Hernández Segura y D. Manuel Berruezo Castaño, y de los interinos don Miguel Jiménez Rosa, D. Juan Moreno Parra, don Pedro Caparrós León, D. Ginés Acosta Vera, y Don Ramón Hernández López y D. Antonio Rodríguez Alarcón, en sustitución de los procesados y suspensos de sus cargos por orden judicial D. Cándido Flores Flores Martínez, D. Diego González Carrillo, Don Diego Haro Cervantes, D. Francisco León Caparrós y D. Antonio Flores Carmona.
Se eligió Alcalde presidente a D. Pedro Berruezo Gerez.
Procedióse a la elección del primer Teniente de Alcalde, resultando elegido D. José López López.
También se procedió al nombramiento de segundo Teniente de Alcalde, resultando elegido D. Ricardo Guevara Rubio.
Se nombró Regidor Síndico propietario a D. Joaquín Hernández Segura.
Se designó Regidor Síndico suplente a D. Antonio Berruezo López.
Se acordó que las sesiones ordinarias se celebren todos los domingos a las once de la mañana.
(BOPA, 6 de abril de 1906)
Comenzó su andadura como Alcalde con mucha ilusión y con verdadero empeño por trabajar por el bien de los garrucheros. Una prueba de su gran laboriosidad puede verse en que no delegó responsabilidades y asumió la presidencia de 4 de las 5 Comisiones locales: Presupuesto, Ornato, Sanidad e Instrucción Pública en 1906.

Durante su primer mandato se acometieron diversas obras públicas que favorecieron al municipio, así se amplió el cementerio, se reparó la carretera que unía Garrucha con los centros mineros de Almagrera, Herrerías, Palomares y Villaricos, y se proyectaron los trabajos para construir una carretera que enlazara a través de Turre con la general de Lumbreras a Almería en el término de Bédar, así como otra que llegase a Carboneras a través de Mojácar. Estos caminos constituirían vías importantes para la afluencia de productos agrícolas y mineros de Sierra Cabrera y Bédar, y se harían con la colaboración económica consensuada de los municipios afectados y la Diputación Provincial.

A continuación se exponen algunas actas plenarias y noticias de su gestión como Alcalde, es sólo otra muestra de su extenso legado como máximo dirigente del gobierno local.

La Compañía de Águilas, célebre empresa explotadora de la riqueza minera del levante almeriense y que tenía en Garrucha su enclave portuario para la exportación de minerales, acumulaba escoria minera desde hacía muchos años en las proximidades a la playa del municipio. Este problema había llegado ya a un punto insostenible como se verá a continuación, pues estaba perjudicando a los garrucheros en todos los ámbitos, afectaba al sector pesquero, a las labores de carga y descarga de mercancía y al selecto turismo, ya que dañaba la imagen de la playa de Garrucha, lugar turístico de referencia en la comarca. El Ayuntamiento presidido por D. Pedro Berruezo luchó por la eliminación de esta lacra que menoscababa la calidad de la villa.

Por el Sr. Regidor Síndico, Sr. Hernández, se hizo presente a la Corporación, que resultan incalculables los perjuicios que se irrogan al vecindario con la gran cantidad de escorias que la Compañía de Águilas tiene depositada desde hace largos años frente a la fachada de su Fábrica de San Jacinto, las cuales, por su proximidad a la playa, interceptan la circulación por aquel sitio en cuanto hay un poco de marejada; y lo que es aún peor, las olas, en los fuertes temporales, han arrastrado de aquel depósito y extendido por toda la playa de este pueblo, gran cantidad de aquellos pedriscos, que perjudican notablemente a los pescadores y al tráfico de carga y descarga, cuyas embarcaciones se destrozan por las quillas al chocar con esos pedazos de horrura, y al mismo tiempo han imposibilitado para el baño toda la playa, cuyo suelo, siempre suave y blando como la arena, se ha convertido ya en un extenso pedregal, cuyos filos hieren los pies de los bañistas.
Conformes la mayoría de los Sres. Concejales en las manifestaciones del Sr. Hernández, acuerdan: Que por el Sr. Presidente (Don Pedro Berruezo Gerez) se dirija comunicación al Sr. Ayudante de Marina, para que proceda a la formación del correspondiente expediente, a fin de que desaparezcan los muchos perjuicios que a esta población se ocasionan por ese depósito de horruras tan próximo al mar, obligando a la Compañía de Águilas a que deje limpia y expedita toda la Zona Marítima, sin perjuicio de que por el Sr. Alcalde se hagan también las gestiones oficiales que procedan.
(Actas capitulares. Sesión 8 de abril de 1906. Archivo Municipal de Garrucha)

El 31 de mayo de 1906 tuvo lugar en Madrid, en la Basílica de San Jerónimo, el regio enlace entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. A la salida el cortejo nupcial se encaminó hacia el Palacio Real dándose un baño de masas en su recorrido. Al llegar la comitiva a la altura del número 88 de la Calle Mayor, el anarquista Mateo Morral lanzó, desde uno de los balcones, una bomba camuflada en un ramo de flores al paso de la carroza real con el objetivo de asesinar a los Reyes. El atentado, que aunque fracasó en su propósito al resultar los monarcas ilesos, acabó con la vida de 23 personas y hubo decenas de heridos.

El Ayuntamiento de Garrucha presidido por Don Pedro Berruezo Gerez protestó y condenó enérgicamente el brutal atentado.




Por el Sr. Presidente (D. Pedro Berruezo Gerez) se dio cuenta a la Corporación del atentado inicuo de que estuvieron a punto de ser víctimas nuestros jóvenes Monarcas, momentos después de celebrado su regio enlace, y del cual resultaron multitud de víctimas, impresionando dolorosamente a todo el mundo.
Que inmediatamente después de tener conocimiento de ese hecho criminal – y por conducto del Mayordomo Mayor de Palacio –, envió telegráficamente a SS.MM., a nombre de este Ayuntamiento y del pueblo en general, su más calurosa felicitación por haber resultado ilesos los Soberanos, y su más enérgica protesta contra el hecho criminoso que ha llenado de luto multitud de hogares, arrebatando preciosas vidas.
La Corporación hace suyas las manifestaciones de su Presidente y acuerda que por el mismo y por conducto del Sr. Gobernador Civil se eleve al Gobierno la protesta general de este vecindario, contra el acto bárbaro e incalificable que convirtió en un instante, en llanto y desolación, lo que era emporio de alegría, felicidad y entusiasmo.
Por el Sr. Presidente se manifestó a la Corporación que, de acuerdo con lo que particularmente se había convenido por la mayoría de los Sres. Concejales, en la reunión celebrada el 30 del pasado Mayo, se había conmemorado con festejos públicos el fausto suceso del regio enlace de S.M. el Rey Don Alfonso XIII, con la Princesa Victoria Eugenia de Battemberg; y que el Ayuntamiento, por unanimidad, ACUERDA: aprobar las fiestas que se han verificado con motivo de las bodas reales, cuyos gastos se abonarán con cargo al presupuesto municipal.
(Actas capitulares. Sesión 3 de junio de 1906. Archivo Municipal de Garrucha)
Buque descargando en la playa de Garrucha. Hacia 1900. Fotógrafo: F. de Blain

Garrucha, al no tener puerto, dependía del buen tiempo de la mar para que los pescadores pudiesen salir a faenar y también para la carga y descarga de los buques mercantes con embarcaciones hasta la playa. El temporal de levante era común en esta zona, lo que provocaba que los pescadores y braceros no pudiesen ganarse el jornal diario. Si el mal tiempo duraba días, la situación económica de estas familias se hacía insostenible. Es por ello que, dando pruebas de generosidad, solidaridad y empatía, las familias pudientes de Garrucha solían socorrer a los más necesitados del municipio en estos casos. 

El siguiente acta capitular es una prueba de ésto, donde el Alcalde Don Pedro Berruezo, siempre sensible a los problemas de la clase obrera, solicita la colaboración de las familias acomodadas de Garrucha para asistir al pueblo necesitado. En este sentido, Don Pedro Berruezo Gerez fue un gran filántropo y más desde que adquirió la condición de Alcalde del municipio. Su célebre casa de la calle Obispo Orberá siempre estaba abierta a todo aquel que lo requiriese; en la entrada de su casa había diariamente, en espuertas de esparto, alimentos para aquellos vecinos que por su situación económica lo necesitasen, sin coste alguno. Además se sabe que, ante los temporales de levante, empleaba su fortuna en socorrer a los pescadores y trabajadores más necesitados que no se habían podido ganar el jornal diario.

Por el Sr. Presidente (D. Pedro Berruezo Gerez) se dio cuenta a la Corporación de que, siendo angustiosa por demás la situación por la que venía atravesando la clase obrera y pescadora de este pueblo, con motivo del largo temporal de levante reinante en estas costas durante casi todo el mes que hoy finaliza, había citado en el día de ayer a una reunión a los mayores contribuyentes y clases acomodadas de esta villa, con el fin de allegar recursos con que socorrer a las muchas familias necesitadas que había, teniendo la inmensa satisfacción de que en el acto de la reunión se recaudase la cantidad de mil veintitrés pesetas, que, por una Comisión numerosa de donantes, se repartió anoche mismo a domicilio, llevando con ello un gran consuelo a multitud de hogares.
Que en los donativos y reparto se ha distinguido todo el elemento oficial de esta localidad y la Corporación ACUERDA: Que se den las más expresivas gracias a todos los Sres. que han contribuido al socorro de esta sufrida clase obrera, y muy especialmente a los Sres. Ayundante Militar de Marina, Capitán y Teniente de Carabineros, Administrador de Aduanas y Director y Secretario de Sanidad Marítima, a cuyas autoridades se comunicará de oficio, por la Presidencia, el reconocimiento de este Municipio por los auxilios pecuniarios y personales que han prestado en obra tan humanitaria.
(Actas capitulares. Sesión 30 de septiembre de 1906. Archivo Municipal de Garrucha)

Dña. Laura Segura Cayuela
Col. José Berruezo García
Cortesía María Luisa Alías Berruezo
El año 1906, que comenzó lleno de ilusiones, iba a terminar de manera sumamente cruel y dolorosa. Su esposa, Doña Laura Segura Cayuela, murió de manera inesperada el 21 de diciembre de 1906, a la edad de 32 años. Durísimas navidades las de 1906 las que soportó la familia Berruezo. Don Pedro, tremendamente abatido por la muerte de su querida Laura, se retiró de la Alcaldía unas semanas para volver de nuevo al cargo en enero de 1907.

Nota del periódico El Radical (Almería, 26/12/1906)

Nota del periódico El Radical (Almería, 12/1/1907)

[Continuará]


domingo, 5 de julio de 2015

D. Pedro Berruezo Gerez (1871-1952). Parte I


Don Pedro Berruezo Gerez nació en Garrucha el 13 de junio de 1871. Era hijo de D. Francisco Berruezo López, una de las personalidades más relevantes del municipio, y Dña. María del Mar Gerez Segura, influyente y caritativa dama perteneciente a otra de las Casas fundacionales de Garrucha, como la Berruezo.
Como hijo perteneciente a una de las familias más destacadas del levante almeriense, se formó en los mejores centros privados de Almería. Cursó sus estudios de Primera y Segunda Enseñanza en el elitista Colegio Nuestra Señora del Carmen de Cuevas del Almanzora, en el Colegio Privado de Vera, en el Colegio La Purísima Concepción de Garrucha y en el famoso Instituto de Segunda Enseñanza de Almería, donde estudiaron figuras históricas tan célebres como el político D. Nicolás Salmerón o los poetas D. Federico García Lorca, D. José Durbán Orozco, D. Francisco Aquino…
Sobre el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Cuevas del Almanzora y el Instituto de Segunda Enseñanza de Almería cabe dedicarle unas líneas por su trascendencia histórica en la educación almeriense:

Colegio Nuestra Señora del Carmen de Cuevas del Almanzora. Hacia 1910
Al amparo de las enormes ganancias que originaba la minería de la Sierra de Almagrera, la alta burguesía de Cuevas del Almanzora creó el que fue considerado como el mejor Centro de Enseñanza de la provincia de Almería para la educación de sus hijos. Como comenta el historiador D. Enrique Fernández Bolea en su artículo “Aproximación a una institución escolar decimonónica: El Colegio de Nuestra Señora del Carmen de Cuevas del Almanzora (Almería)”: A partir de la muerte de Fernando VII, una burguesía moderada, de inclinación ideológica liberal, se hará con las riendas del poder estatal. Rápidamente pondrán la instrucción educativa a su servicio, concibiendo la enseñanza secundaria como ese conjunto de estudios necesarios para que su clase se perpetuase en ese poder que acababa de conquistar. Es verdad que esta nueva y pujante clase defendía una educación para todos, pero tan sólo en su primer nivel, en las primeras letras; la segunda enseñanza debía reservarse a las clases medias y altas, rectoras ahora y en el futuro de los destinos del país. La idea y las gestiones se fueron fraguando a lo largo del siglo XIX hasta culminar con la inauguración del Colegio Nuestra Señora del Carmen el 19 de octubre de 1881. Los profesores más destacados del sureste de España, tanto seculares como seglares, componían el primer claustro de profesores. En la década de 1890 se hicieron cargo de la enseñanza los Dominicos.

Instituto de Segunda Enseñanza de Almería. Hacia 1900

Con respecto al Instituto de Segunda Enseñanza de Almería, fue creado por Real Orden de 17 de noviembre de 1845 y ha tenido una vida de más de 150 años. Como comentó el Director y profesor de este centro, D. Francisco Leal, en su estudio monográfico sobre el instituto: El Instituto de Segunda Enseñanza de Almería ha representado durante mucho tiempo un Centro dinamizador de la cultura de la ciudad de Almería. Cuando en otras ciudades próximas disponían de Universidad, en Almería se centraban nuestros esfuerzos culturales en un instituto que hacía las veces de Universidad, bien como Centro que acogiera actos culturales de los distintos momentos de la vida almeriense o bien porque sus alumnos o profesores formaran parte de esas actividades culturales. Recuérdese la diligencia de algunos de sus educadores en el Liceo Artístico, en el Ateneo, etc. Por sus aulas han pasado personas legendarias, ilustres, históricas, celebridades, almerienses de adopción, artistas, etc. [...] En sus archivos ha quedado constancia de Nicolás Salmerón, Federico García Lorca, Antonio Ledesma, Álvarez de Sotomayor, Francisco Villaespesa, El Poeta Durbán, Francisco Aquino... y muchos otros, todos ellos cotidianos en la vida de Almería de hoy.

Don Pedro Berruezo fue un alumno brillante, como da fe su expediente académico, destacando especialmente en asignaturas de letras tales como Historia, Latín y Castellano, Francés, Retórica y Poética… Precisamente en esta última materia destacaría de manera muy sobresaliente, como así se atestigua en las veladas científico-literaria-musicales que organizaba el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Cuevas del Almanzora:

Nota de El Minero de Almagrera (Cuevas del Almanzora, 25/11/1882)

Nota de El Minero de Almagrera (Cuevas del Almanzora, 24/4/1883)

Tenía un don natural para la oratoria, para el poderoso y gran arte de hablar en público, lo que unido a su gran filantropía y abnegación innata le hará convertirse en los años venideros en El Tribuno de Garrucha, uno de los mayores políticos de la Historia de Garrucha.

Una de las tantas pruebas de abnegación de Don Pedro Berruezo hacia sus vecinos pudo verse el 10 de abril de 1889 cuando en el incendio que se produjo en el almacen y tienda quincalla de D. Juan José Martínez en Garrucha, un joven D. Pedro Berruezo no dudó en poner su vida en riesgo para ayudar a apagar las llamas. También pudo verse a su padre, siendo Alcalde, colaborando en la extinción del incendio, lo que denota el espíritu altruista y solidario de la familia Berruezo para sus convecinos.

Fracción del artículo de La Crónica Meridional (Almería, 14/4/1889)
Fracción del artículo de La Crónica Meridional (Almería, 14/4/1889)

Hombre de gran cultura y formación humanística fue aficionado a las Bellas Artes, colaboró en su querida Garrucha natal, uno de los pueblos más dinámicos, intelectuales y culturales del levante almeriense en su época, en cuantas obras teatrales se emprendiesen incluso como actor como prueba la siguiente noticia donde participó en la representación del drama en tres 3 actos "Un drama nuevo" de D. Joaquín Estebanez:

Fracción del artículo de La Crónica Meridional (Almería, 27/4/1890)

Fracción del artículo de La Crónica Merdional (Almería, 27/4/1890)

Aunque por la posición económica de la familia Berruezo ya tenía la vida resuelta, una vez terminó sus estudios en 1888 comenzó a interesarse por la política. Así que decidió prepararse para viajar a Francia para tener un mayor nivel de formación, necesitaba empaparse de la democracia francesa, del país de la libertad de pensamiento, de la ilustración, de la libertad, igualdad y fraternidad, todo en vías a una posible carrera profesional en la política nacional de España, ya que la verdadera pasión y vocación de Don Pedro Berruezo siempre fue el servicio público. Dado su perfecto dominio del francés y la pertenencia de su padre, D. Francisco Berruezo López, al cuerpo diplomático de Garrucha como vicecónsul de Portugal, las gestiones para lograr su estancia en el país galo con la ayuda del Agente Consular de Francia en Garrucha fueron sencillas.

En 1890 todo estaba preparado, su ajuar y cubertería de plata con sus iniciales grabadas, quedaban días para emprender el viaje a Francia, pero todo iba a cambiar. Don Sebastián Segura Carrasco, padre de su novia, Doña Laura Segura Cayuela, su gran amor de juventud, le comunicó que si se marchaba al extranjero no lo esperaría y casaría a su hija con otro hombre. 


Los Segura eran una de las familias de comerciantes más destacadas de Garrucha, especializados en el comercio del esparto fueron los más importantes de este sector hasta la llegada de la familia Fuentes. Además tenían una manifiesta vinculación política con el municipio, D. Sebastián Segura Carrasco había sido Alcalde de Garrucha de 1879 a 1881 y D. Telesforo Segura Imbernón de 1881 a 1883 y en 1895.

Dña. María Berruezo Segura
Don Pedro Berruezo Gerez, en una decisión insólita y que denotaba los profundos sentimientos que profesaba a su novia, renunció a irse a Francia y se quedó en Garrucha. El 26 de septiembre de 1890 se casó con Dña. Laura Segura Cayuela. Con ella tuvo 3 hijas, aunque sólo la más pequeña, Doña María Berruezo Segura, nacida en 1903, llegaría a edad adulta. El sacrificio personal que hizo D. Pedro Berruezo Gerez por amor conmovió a ambas familias, ya que no esperaban semejante decisión.

Su permanencia en Garrucha le hizo introducirse en la gestión de los negocios familiares, aunque pronto dejaría tal misión a sus hermanos para dedicarse de lleno a su pasión, la política. En poco tiempo se convertirá en una figura de primer orden y de gran trascendencia para Garrucha, en uno de los Alcaldes más queridos y populares de su Historia.

[Continuará]

viernes, 3 de julio de 2015

D. Bernardo Berruezo Gerez insiste en las obras necesarias para regenerar el levante almeriense


El 18 de abril de 1900 D. Rafael Gasset Chinchilla asumió la Cartera del Ministerio de Obras Públicas, a la edad de 33 años. El nombramiento del joven político conservador, director del importante e influyente periódico El Imparcial de Madrid que abogaba constantemente por la realización de las obras públicas necesarias en España, llenó de ilusión a los regeneracionistas. Su juventud y disposición redentora hizo creer que las construcciones ineludibles para el progreso del levante almeriense serían una realidad muy pronto. A este respecto, el conocido regeneracionista y periodista garruchero D. Bernardo Berruezo Gerez, preocupado como siempre por los problemas que afectaban a sus convecinos, vuelve a insistir una vez más sobre sus soluciones y esperanzas, como lo demuestran los siguientes artículos que escribió:


D. Rafael Gasset Chinchilla (1866-1927), Ministro de Obras Públicas

AL EXCMO. SR. MINISTRO DE OBRAS PÚBLICAS

Aun cuando aquellas impresiones que otras veces sentíamos los españoles al cambiar un Gobierno o a la formación de un nuevo Ministerio, se borraron ya por la triste experiencia de que todos ofrecen para no cumplir nada, hay, sin embargo, que confesar, que la entrada de V.E. lleva consigo esperanzas risueñas para esta desgraciada nación víctima siempre del abandono a que la condenaron los que debieron velar por su engrandecimiento.

V.E. que siente el vigor de la juventud, V.E. que posee un talento esclarecido que hasta aquí ha dedicado todas sus aptitudes al periodismo, sabe más que nadie las necesidades de la madre patria, y puede prestarla un gran servicio coadyuvando poderosamente a la obra piadosa de su regeneración.

La cartera que en la actualidad maneja V.E., está sin duda alguna llamada a jugar un gran papel en esa obra; porque la agricultura estuvo siempre muy abandonada en la fértil España; porque su industria y comercio fueron siempre castigados en vez de protegidos, y porque en Obras Públicas estuvimos siempre a la cola de todas las naciones.

Y ya que todo esto ha de correr bajo el cuidado de V.E., fíjese por Dios en esta provincia, la más abandonada, la más postergada, la más desatendida de todas por los tres conceptos, y muy especialmente en lo tocante a obras públicas. Aquí vivimos en aislado rincón por faltas de vías de comunicación y hace mucho tiempo que suspiramos por algunas obras que constituyen nuestra vida y sin las cuales se hace insoportable.

Muchas se las podrían citar a V.E., pero comprendemos que de una vez no puede hacerse todo. Por eso hay que concretarse a lo más preciso, a lo más necesario, a lo que se hace indispensable, y que de atenderlo V.E., habría millares de familias que verían fundadas las esperanzas que la entrada de V.E. en el Ministerio les ha hecho abrigar, y verían confirmado lo que tantas veces han leído en las columnas de “El Imparcial”.

El ferrocarril de Lorca a Almería con su agregado de Zurgena a Vera constituye la base de la redención de una gran zona, y la vida y desenvolvimiento de la mayor parte de la provincia de Almería. El canal del Almanzora convertiría en grande extensión productiva, innumerables hectáreas de terreno hoy estéril; y la Carretera de Garrucha a los Gallardos, ya lo hemos dicho otras veces; desarrollaría una hermosa y considerable agricultura; beneficiaría algunos pueblos importantes que están hoy casi aislados; crearía bastantes industrias mineras que en la actualidad no pueden en manera alguna moverse. Y esas tres obras, de las que tanto nos hemos ocupado ya y pensamos ocuparnos, son el único medio de salvación de esta comarca agonizante.

Apiádese, pues, Sr. Gasset, de este puñado de españoles sufridos como ningunos, olvidados más que todos, y recordados sólo para exigirles su sangre en nombre de la patria y el producto de sus afanes para mal invertirlo.

De ese modo cumplirá V.E. un deber de conciencia, un destino sagrado, y dejaría bendita huella de su paso por el camino que sólo debieran cruzar los que llevasen parte de la felicidad que tanto necesita nuestra España.

Mucho confiamos en V.E., y Dios quiera que los aplausos redoblen a las esperanzas.

B.B.

(El Eco de Levante, Garrucha, 29 de abril de 1900)

EL CANAL DEL ALMANZORA

Era el Sr. D. Rafael Gasset y Chinchilla, Director del importantísimo diario madrileño “El Imparcial”, y fue siempre “El Imparcial” el periódico que recomendaba a los gobiernos la necesidad de mirar con detenimiento la cuestión de pantanos, canales y demás beneficiosas obras públicas, para dar impulso a nuestra Agricultura, a nuestro Comercio y a nuestra Industria.

El Director de “El Imparcial” pasó a formar parte de nuestro gobierno actual y, como para que sus deseos se vieran cumplidos, se le nombró Ministro de Obras Públicas.

Vera, Cuevas, Zurgena, Huercal-Overa, Garrucha y otros, son pueblos que suspiran desde muy antiguo por la construcción del Canal de Almanzora, y sin embargo, es nombrado el Sr. Gasset, consejero de la Corona, ostenta el exdirector de “El Imparcial” el título de protector de la Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, y esos pueblos permanecen inactivos, sin protección, y no gestionan ese canal que habría de reportarles incalculables beneficios.

¿Merecemos, pues, el nombre de desheredados? ¿Somos dignos de mayores cuidados? Yo creo que no, pues en todas partes consiguen porque piden, se redimen con sus propios esfuerzos, y todos los triunfos que redundan en bien del interés general, van precedidos de una labor constante.

Aquí debe crearse una Junta Gestora de ese canal; un puñado de hombres de prestigio que enteren a los poderes públicos de la necesidad imprescindible de esa obra, y que canten ante todo el mundo las excelencias de este suelo, del suelo que habrían de regar las aguas que el cauce recogiera del caudaloso río.

Y con los trabajos de esa Junta, no cabe dudar que se conseguiría al fin atraer la atención del gobierno, o aportar los capitales de una empresa que reconociera el positivo rendimiento de un negocio claro, evidente y digno del mayor agradecimiento por parte de los muchos que indiscutiblemente verían enriquecidas sus propiedades y acrecentados sus rendimientos.

Los pueblos más beneficiados con la obra tantos años apetecida, tienen la palabra; tienen también las columnas de EL ECO DE LEVANTE, siempre dispuestas, siempre apercibidas a pelear con bríos por la vida de su desventurada región.

B.B.

(El Eco de Levante, Garrucha, 9 de junio de 1900)